
El ciberataque que sumió a la capital de Venezuela en la oscuridad este mes demostró la capacidad del Pentágono no solo para apagar las luces, sino también para permitir que se vuelvan a encender, según funcionarios estadounidenses informados de la operación.
Por Julian E. Barnes y Anatoly Kurmanaev | The New York Times
La operación del 3 de enero fue una de las demostraciones más públicas de las capacidades cibernéticas ofensivas de Estados Unidos en los últimos años. Demostró que, al menos con un país como Venezuela, cuyo ejército no dispone de defensas sofisticadas contra los ciberataques, Estados Unidos puede utilizar ciberarmas con efectos potentes y precisos.
El ejército estadounidense también utilizó ciberarmas para interferir en un radar de defensa aérea, según personas informadas sobre el asunto, que comentaron detalles delicados de la operación bajo condición de anonimato. (Sin embargo, el radar más potente de Venezuela no funcionaba).
Apagar la electricidad en Caracas e interferir en el radar permitió a los helicópteros militares estadounidenses entrar en el país sin ser detectados en su misión para capturar a Nicolás Maduro, el presidente venezolano que ahora ha sido trasladado a Estados Unidos para enfrentarse a cargos de narcotráfico.
Los senadores del Comité de Servicios Armados tienen previsto formular preguntas sobre la operación de Venezuela el jueves en la audiencia de confirmación del teniente general Joshua Rudd, candidato del presidente Donald Trump para dirigir el Comando Cibernético de Estados Unidos y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés).
Rudd, comandante de las fuerzas de operaciones especiales durante muchos años, es actualmente jefe adjunto del Comando Indo-Pacífico. Si se confirma su nombramiento, dirigirá una agencia y un comando en los que Laura Loomer, teórica de la conspiración de extrema derecha y aliada de Trump, ha logrado la destitución de varios funcionarios de alto rango.
Trump despidió en abril al general Tim Haugh, exjefe del Comando Cibernético y de la NSA, después de que Loomer señalara que había sido nombrado por el gobierno anterior.
Esta semana, los legisladores han recibido información clasificada sobre las ciberoperaciones, pero la audiencia de confirmación de Rudd será la primera oportunidad que tienen de formular preguntas en público sobre la incursión, así como sobre los planes del gobierno de Trump para realizar ciberoperaciones más agresivas.
En una conferencia de prensa horas después de la incursión que capturó a Maduro, Trump hizo referencia a la ciberoperación, aunque no dijo explícitamente de qué se trataba.
“Estaba oscuro, las luces de Caracas estaban en gran parte apagadas debido a cierta pericia que tenemos, estaba oscuro y era mortal”, dijo Trump.
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