
El régimen iraní endureció su respuesta amenazante, frente a la ola de protestas que sacude el país desde hace semanas, y advirtió que aplicará “castigos decisivos” a quienes considera responsables de los llamados “incidentes terroristas”.
Por: Infobae
En una declaración conjunta, el presidente Masoud Pezeshkian, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, prometieron mano dura contra los organizadores de las movilizaciones, en un intento por frenar el mayor desafío popular que ha enfrentado la teocracia en décadas.
En paralelo, el jefe nacional de la policía, Ahmad-Reza Radan, lanzó un ultimátum a quienes participaron en las manifestaciones, señaladas por el régimen como “disturbios”.
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Radan amenazó con la aplicación “de todo el peso de la ley” si los jóvenes movilizados no se entregan a las autoridades en un plazo de tres días. “Aquellos que se involucraron de manera involuntaria en los disturbios serán tratados con clemencia”, sostuvo en la televisión estatal, pero dejó claro que la represión será implacable contra quienes el régimen considera instigadores.
El trasfondo de estas amenazas es la represión brutal que, según organizaciones internacionales, ha dejado miles de víctimas. Iran Human Rights documentó al menos 3.428 muertos a manos de las fuerzas de seguridad, aunque advierte que la cifra real podría ser mucho mayor debido al apagón de internet impuesto por los ayatollahs, que dificulta la verificación independiente.
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