José Gato Briceño: Mientras Delcy se arrodilla en la ONU ante su amo, María Corina regresará si o si
27 Sep 2026, 09:04 6 minutos de lectura

José Gato Briceño: Mientras Delcy se arrodilla en la ONU ante su amo, María Corina regresará si o si

DESTACADA Por La Patilla

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Con una sola imagen, sin palabras, se pueden desmontar décadas de manipulación, de consignas furibundas y retadoras al imperio y la verdad, uno no sabe si reír o indignarse con los desmanes de esa mafia concebida por Chávez asesorado por los Castro y heredada por una especie de humanoides sinvergüenzas que necesitaban a ese “enemigo imperial” para justificar su esencia “revolucionaria y salvadora de la patria”. Además, ver lo arrastrada que es la dictadora sustituta, da pena ajena, aunque realmente los 3 que conforman el triunvirato sucesor lo son, es obvio que con estas exhibiciones de la mano del gobierno estadounidense se terminan de delatar, son los traidores que entregaron a Maduro, a quien por cierto ni lo nombran ya.

Por eso, como venezolano, ver esa fotografía de la ilegítima Delcy Rodríguez estrechando la mano de Donald Trump es, cuanto menos, decepcionante. Pero seamos objetivos, es también el retrato perfecto de una tragicomedia política. Ese instante me hizo recordar el nefasto Acuerdo de Barbados, cuando la administración del presidente Biden, la narcotiranía de Maduro y una oposición que a veces parece más decorativa que funcional firmaron un pacto que solo sirvió para darle oxígeno a la dictadura. Hoy, tras la extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, acción respaldada por más del 90 % de los venezolanos, la realidad golpea con fuerza. Y aquí viene la primera gran ironía: mientras la abrumadora mayoría celebra que se empiece a hacer justicia, la propaganda oficial intenta vender el espejismo de un pueblo que supuestamente sigue siendo chavista.

Soy de los venezolanos que cree firmemente que los estadounidenses se han equivocado de estrategia al dejar en el poder a una figura abiertamente enemiga de Occidente, manteniendo toda la estructura criminal intacta bajo el mando de uno de sus jerarcas más sanguinarios: Diosdado Cabello. Pretender democratizar un régimen manteniendo a sus verdugos en el timón es como si en la Segunda Guerra Mundial hubiesen decidido dejar a Goebbels a cargo de Berlín para garantizar la estabilidad regional. La diplomacia internacional a veces parece guiada por la máxima de negociar con el diablo, no para redimirlo, sino para que no queme el vecindario. Ahora bien, ver a Delcy Rodríguez escuchar en la ONU el discurso de Donald Trump, donde tildó a Maduro de asesino, narcotraficante y terrorista, sin esbozar el más mínimo gesto de indignación revolucionaria, roza el teatro del absurdo. La cúspide de la comedia llegó con la propia intervención de Delcy: un despliegue de sonrisas y agradecimientos dirigidos a Trump, sin mencionar ni una sola vez a Hugo Chávez ni a su “hermano” Nicolás Maduro. En cuestión de minutos, décadas de “antiimperialismo feroz”, la “resistencia contra el yugo yanqui” y la “lealtad absoluta” se disolvieron en el aire. La lealtad y los principios de la izquierda chavista nunca fueron convicciones, siempre fueron simple utilería de ocasión. La revolución que antes gritaba ¡Patria, socialismo o muerte! ahora susurra respetuosamente, gracias, Míster Trump, por la foto.

Resulta fascinante observar cómo la retórica de la “dignidad soberana” se flexibiliza cuando de supervivencia política se trata. De la noche a la mañana, el “imperio mismo” pasó de ser la fuente de todos los males del planeta a convertirse en el tribunal al que se le rinde pleitesía con la mejor de las sonrisas. La diplomacia del régimen demostró que su única doctrina real es el pragmatismo descarado: si para conservar el poder hay que archivar al “Comandante Eterno” en el baúl de los recuerdos y borrar la foto de Maduro, se hace sin que les tiemble el pulso ni un segundo. Paralelamente, ver algunas marchas organizadas en Venezuela en apoyo a Delcy obliga a preguntarse: ¿la gente que acude a esas convocatorias estará en sus plenos cabales tras presenciar semejantes barbaridades? ¿Acaso sufren de una amnesia doctrinaria repentina y ya no conocen a Chávez ni a Maduro? Para borrar de un plumazo a sus propios referentes ideológicos en un acto internacional hay que ejercitar una capacidad de negación que roza lo sobrenatural. O quizás la explicación sea más simple: la militancia no era por una causa ni por un país, sino por la inercia de rendir culto a quien ostente el sello del poder de turno.

Reflexiono desde la cárcel del exilio y concluyó que al final, la fotografía de Delcy con Trump no es una anomalía: es la confirmación de que el chavismo, en su fase actual, se comporta como un cuerpo sin alma que se aferra al poder con la misma dignidad con la que un náufrago se agarra a una tabla. La diferencia es que el náufrago sabe que se está hundiendo, mientras que aquí pretenden convencernos de que están navegando en el paraíso socialista. Ironías de la historia. Ante semejante espectáculo de cinismo y decadencia, la única salida real es la fuerza de la gente. La situación exige que apoyemos unánimemente el regreso de María Corina Machado a Venezuela para que levante un gran huracán indetenible de pueblo que fuerce el adelanto de elecciones presidenciales bajo verdadera presión ciudadana. Esta treta de crear una barrera de cómplices del chavismo y comprar conciencias para impedir que ingrese al país es una muestra más de que el liderazgo genuino les da pánico. María Corina regresara si o si, mas temprano que tarde. Es la única vía clara para terminar de desmontar y derribar este estado criminal que mantiene secuestrada a la patria.

¡Acción y progreso por Venezuela!

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