Fue el narco más buscado del mundo, ofrecieron millones para atraparlo y ahora busca negociar su futuro en prisión
31 Oct 2026, 12:49 4 minutos de lectura

Fue el narco más buscado del mundo, ofrecieron millones para atraparlo y ahora busca negociar su futuro en prisión

Por Internacionales

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Rafael Caro Quintero en una audiencia en la Corte Federal de Brooklyn
Rafael Caro Quintero en la Corte Federal de Brooklyn. Ilustración: Jane Rosenberg / Reuters

 

El hombre que entró esposado a la Corte Federal de Brooklyn el 14 de octubre caminaba con dificultad, con el pelo blanco y el uniforme de recluso, y apenas cruzó palabras con sus abogados. La audiencia duró menos de veinte minutos. Ese anciano de 74 años es Rafael Caro Quintero, el narcotraficante por el que Estados Unidos llegó a ofrecer 20 millones de dólares y que hoy negocia con la fiscalía para evitar el juicio por el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena.

Por lapatilla.com

En esa audiencia, la fiscalía y la defensa hablaron de un posible acuerdo, y el juez Frederic Block, de 92 años, les pidió acelerar. Las conversaciones siguen, pero todavía no hay una oferta formal y Caro Quintero mantiene su declaración de no culpable. La próxima audiencia está fijada para el 20 de noviembre, y si no hay arreglo, el juicio arrancará el 8 de marzo de 2027. La fiscalía ya descartó pedir la pena de muerte, pero si lo declaran culpable lo espera la cadena perpetua.

Lo que el capo busca con un acuerdo es salir del aislamiento en el que vive en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde sus abogados se han quejado de las condiciones de reclusión. Otros narcos mexicanos que aceptaron su culpabilidad y colaboraron con la justicia estadounidense consiguieron un régimen menos severo. Así lo reseñó lapatilla.com cuando se conoció que EEUU podría terminar pactando con el “narco de narcos”.

La cuenta pendiente tiene 41 años. El 7 de febrero de 1985, Camarena salió del consulado estadounidense en Guadalajara para almorzar con su esposa y nunca llegó: un grupo de hombres lo metió a la fuerza en un carro. Horas después secuestraron también al piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar. A ambos los torturaron en una casa del Cártel de Guadalajara, y sus cuerpos aparecieron un mes más tarde en un terreno baldío.

Según la acusación estadounidense, fue una venganza. En noviembre de 1984, cientos de soldados mexicanos habían arrasado El Búfalo, el rancho de Chihuahua donde el cártel cultivaba marihuana a escala industrial, y los narcos culparon a Camarena, que llevaba meses siguiéndoles el rastro. Caro Quintero, socio de Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, huyó a Costa Rica, donde lo capturaron en abril de ese mismo año.

México lo condenó por el crimen y pasó 28 años preso, hasta que en 2013 un tribunal ordenó su liberación por un tecnicismo: debió ser juzgado en el fuero local y no en el federal. Volvió a la clandestinidad, y Washington le puso precio a su cabeza. En 2018, el FBI lo sumó a su lista de los diez fugitivos más buscados, con la recompensa más alta de esa lista.

Lo encontraron en julio de 2022, escondido entre la maleza en la sierra de Sinaloa, gracias a un perro rastreador de la Marina mexicana. La entrega a Estados Unidos tardó casi tres años: en febrero de 2025 llegó a Nueva York en un mismo traslado con otros 28 presos reclamados por la justicia estadounidense, y al día siguiente se declaró no culpable de los cuatro cargos que enfrenta, entre ellos dirigir una empresa criminal continuada que incluye la conspiración para matar a Camarena.

Si el acuerdo prospera, la DEA cerraría el caso que convirtió en una causa propia: en su portal mantiene todavía el memorial “Justicia para Kiki”. Para Caro Quintero, aceptar la culpa sería la forma de pasar menos tiempo encerrado en solitario durante los años que le quedan.

Lea también: De Los Zetas a Los Chapitos: fechas de las próximas audiencias de los narcos mexicanos en EEUU

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