
Texas vuelve a colocarse en el centro del debate energético estadounidense.
Por Semana
Una reciente evaluación del Servicio Geológico de Estados Unidos estima que en el subsuelo profundo de la Cuenca Pérmica existen 1.600 millones de barriles de petróleo y más de 28 billones de pies cúbicos de gas natural que podrían extraerse con la tecnología actual.
El hallazgo no implica producción inmediata, pero sí reabre la discusión sobre el futuro del petróleo y el gas en un momento clave, marcado por la transición energética.
Texas, otra vez centro del boom energético en Estados Unidos
Un informe recién publicado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha puesto de relieve el subsuelo profundo de la Cuenca Pérmica, que abarca buena parte de Texas y se extiende hacia el sureste de Nuevo México.
Esta zona alberga recursos de hidrocarburos mucho más vastos de lo que se creía hasta ahora.
Según la evaluación oficial, las formaciones de esquisto Woodford y Barnett contienen un estimado de 1,6 mil millones de barriles de petróleo y 28,3 billones de pies cúbicos de gas natural que podrían ser recuperables con la tecnología actual, como se registra en los documentos oficiales de la USGS.
Esta cifra no representa reservas ya producidas, sino recursos “técnicamente recuperables” con métodos avanzados como perforación horizontal y fracturación hidráulica.
Los expertos del USGS detallan que estos datos se derivan de una evaluación geológica rigurosa realizada en siete unidades de análisis dentro de las dos formaciones, que históricamente habían sido menos explotadas porque se encuentran a profundidades de hasta 20.000 pies.
El informe subraya que, desde finales de los años 90, estas capas han producido cantidades modestas de petróleo, pero que el potencial no detectado hasta ahora es sustancial.
Aunque las cifras no implican que ya exista infraestructura inmediata para extraer todo ese volumen, sí reafirman el papel central de Texas como epicentro energético nacional.
La Cuenca Pérmica ya aporta más del 40 % de la producción petrolera de Estados Unidos.
Estas estimaciones sugieren que su vida útil y capacidad productiva podrían extenderse significativamente si la industria decide invertir en explotar estos objetivos más profundos.
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