WSJ: El "rey del camarón" intentó recuperar su empresa en Venezuela y acabó en El Rodeo I
24 Oct 2026, 16:34 5 minutos de lectura

WSJ: El "rey del camarón" intentó recuperar su empresa en Venezuela y acabó en El Rodeo I

Por La Patilla

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Una planta procesadora de camarones en el estado de Zulia, Venezuela, donde la producción se ha desplomado. Foto: Gaby Oráa / The Wall Street Journal

 

Al ver que Venezuela se alineaba con la administración de Donald Trump tras el derrocamiento de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el magnate del camarón José Enrique Rincón pensó que podría regresar a casa sin peligro para reclamar el negocio de 700 millones de dólares que el gobierno autoritario le había confiscado. En cambio, fue encarcelado poco después de aterrizar en junio.

Por Kejal Vyas | The Wall Street Journal

Ahora, el chavismo está dividiendo el extenso conglomerado Grupo Lamar de Rincón y permitiendo que inversionistas externos administren partes del mismo. Entre ellos: un ejecutivo turco que el mes pasado se casó con una aliada del presidente Trump en una ceremonia a la que asistieron destacados funcionarios estadounidenses.

Casi 11 meses después de la destitución de Maduro, la terrible experiencia de Rincón pone de manifiesto una contradicción en los planes de Trump de convertir a Venezuela en un centro de inversiones. Los encarcelamientos por motivos políticos y la confiscación de empresas privadas —prácticas muy habituales en los casi 28 años de gobierno de izquierda en el país— persisten bajo el mandato de la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, y del aparato del gobierno de EEUU que controla gran parte del liderazgo interino en la actualidad.

Rincón, de 62 años, fue detenido tras regresar de su exilio en Panamá. Permanece en una celda de 9 por 6 pies en la prisión El Rodeo I, cerca de Caracas, donde, según su familia, ha perdido más de 11 kilos y padece problemas cardíacos que no han sido atendidos. Sus familiares afirman que el chavismo inventó cargos de traición y terrorismo para justificar la toma de control de Lamar, con sede en Maracaibo, estado Zulia, y principal exportador de camarón de criadero del país, a finales de 2024.

“Esto ha sido como una larga película de terror”, dijo su hermana Mariana Rincón, una de las pocas familiares que le quedan en Venezuela y la única a quien se le permite visitarlo.

Lamar es uno de los numerosos activos —que van desde tierras agrícolas hasta plantas de procesamiento de metales— que fueron confiscados por el régimen de Maduro y que aún permanecen en manos del Estado bajo la administración de Rodríguez.

Mariana Rincón sostiene un cartel que describe a su hermano, José Enrique Rincón, como preso político. Foto: Gaby Oráa / The Wall Street Journal

 

La empresa ahora es operada por una compañía turca, Miller Holding. Su director ejecutivo, Turhan Mildon, de 29 años, se casó el mes pasado en Nueva York con la exabogada personal de Trump, Alina Habba.

Una portavoz de Mildon ha declarado en el pasado que Miller Holding opera las instalaciones camaroneras de Lamar, pero no es dueña de ellas.

El Palacio de Miraflores y Miller Holding no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre la detención de Rincón.

Un funcionario estadounidense señaló que la administración de Trump se oponía a las expropiaciones y la corrupción de la era Maduro, y había instado a las autoridades chavistas a cancelar el contrato de cemento de Mildon si este violaba las sanciones o era resultado de la corrupción. El funcionario afirmó que revertir décadas de corrupción llevaría tiempo, pero que la administración estaba trabajando para abordarla.

La producción total de camarón de Venezuela ha caído más del 90 % desde 2024, según cifras de la industria, un colapso impulsado en gran medida por el declive de Lamar bajo la gestión estatal. La crisis dejó sin empleo a aproximadamente 9.000 trabajadores, mientras que más de 100 familiares y socios comerciales de Rincón huyeron del país.

“Lo destruyeron todo”, dijo su hijo, Juan Diego Rincón, en una entrevista telefónica desde Panamá. “La persecución continúa, están arruinando negocios e incluso están avivando la migración”.

Rincón dedicó cuatro décadas a construir su negocio.

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