Una experta alerta: "La IA atrofia la memoria y la riqueza del lenguaje"
18 Sep 2026, 10:17 5 minutos de lectura

Una experta alerta: "La IA atrofia la memoria y la riqueza del lenguaje"

Por La Patilla

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Esta semana, los devastadores resultados para España del último informe PISA han vuelto a poner de manifiesto que algo está cambiando en nuestro sistema educativo y que, al menos a la luz de estos datos, no parece hacerlo en la buena dirección. Entre los factores que pueden estar detrás de este deterioro se encuentra la irrupción de la inteligencia artificial y su impacto en el día a día de la formación. Una tecnología que ha puesto patas arriba no solo la manera en que los alumnos estudian, sino también el sistema de valores y la forma de relacionarse. Mercè Conangla, psicóloga referente en educación emocional, ha coescrito junto a Jaume Soler «La conciencia artificial» (Diana), un libro en el que, entre otros asuntos, reivindican la necesidad de reforzar todo aquello que la tecnología no puede sustituir: la lectura, la escritura, el cultivo de las artes, la creatividad, la buena literatura, la danza, el deporte, el arte de preguntar y el contacto con la naturaleza. «Todas estas actividades actúan como un necesario contrapeso frente al uso de la IA y pueden ayudar a proteger a las nuevas generaciones frente al pensamiento único, la dependencia y la adicción tecnológica», afirma.

Por larazon.es

En relación con la debacle de España en el último Informe PISA, ¿cómo está modificando la irrupción de la IA nuestra forma de estudiar, comprender y analizar la realidad?

Los últimos resultados de PISA son preocupantes pero sería demasiado simplista atribuirse solo al auge de la IA. Como toda tecnología la IA puede utilizarse bien o mal. Acompaña cuando amplía la conciencia y sustituye cuando ocupa el lugar del discernimiento, del vínculo o del sentido. Puede mejorar el aprendizaje cuando ayuda a comprender, investigar o personalizar la enseñanza, pero puede perjudicarla cuando sustituye el esfuerzo intelectual, la lectura, la escritura, la relación en presencia y la resolución autónoma de problemas.

PISA muestra una correlación entre su uso intensivo y el menor rendimiento…

Esto no demuestra por sí solo una causalidad. El retroceso también puede tener que ver con: la carencia de recursos y personal de apoyo, la inestabilidad en los planes educativos, la continuidad y motivación del profesorado, la dificultad para atender la diversidad. A destacar como importante la pérdida de hábitos y de entusiasmo para leer y escribir. Sabemos que cuando se empobrece el lenguaje lo hace la comprensión y la capacidad de pensar y discernir.

¿Cómo regular el uso de la IA en el sistema educativo? ¿Prohibirlo es una opción?

Añadamos factores familiares (acompañamiento, expectativas y hábitos de uso de IA en casa), y sociales, como la inmediatez, la sobreestimulación y la cultura de la facilidad y del resultado. Tenemos un cóctel multifactorial que nos ofrece un mapa con muchas líneas de acción además del factor IA que es evidente tiene un gran impacto. Madurar requiere conciencia, pausa, silencio, respeto a los procesos y toda la riqueza que supone establecer este vínculo insustituible y especial directo entre maestro y alumno basado en el respeto y el afecto algo que, por lo menos de momento, una IA no puede proporcionar.

Plantea la idea de que la gran amenaza de la inteligencia artificial no es que las máquinas lleguen a tener conciencia, sino que nosotros empecemos a perderla. ¿En qué momento estamos ya de ese proceso?

La IA avanza con rapidez y la conciencia humana no tanto. Ni la ética, ni nuestra capacidad de gestionar las emociones que surgen ante lo nuevo e incierto pueden seguirle el paso. Y, dado que la conciencia es un intangible, para responder vamos a centrarnos en algunas de sus funciones: memoria, atención, regulación emocional, juicio/criterio, sentido. En estos momentos ya estamos externalizando y delegando memoria.

¿Esto influye en nuestra capacidad de memoria y análisis?

La IA recuerda por nosotros, pero su memoria se compone de datos e imágenes sin carga emocional significativa y sin el don del olvido. Nuestra atención tiende a dispersarse o bien es capturada por estímulos que no elegimos conscientemente. Hay personas que empiezan a preferir las relaciones con IA en lugar de la presencia directa porque son más fáciles, siempre está disponible, tiende a reforzarnos o a darnos la razón y, si nos cansamos de ella, podemos apagarla, algo que no se puede hacer con una persona. Delegamos algunas decisiones y aceptamos sin cuestionar criterios que no son nuestros ni hemos reflexionado, elaborado o integrado.

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