
El padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari transmitió un mensaje para sus feligreses cuando celebró la misa de este sábado, 17 de octubre: la vida no debía consumirse únicamente entre el trabajo, el dinero y las preocupaciones cotidianas, sino también en el tiempo dedicado a Dios y a los seres queridos.
Por El Universo
Sus palabras quedaron registradas en la celebración religiosa que presidió en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el centro-sur de Guayaquil.
Minutos después de que el padre expresara un mensaje acerca de la muerte, la ceremonia terminó convertida en una escena que conmocionó a los asistentes: el sacerdote murió tras ser golpeado por una cruz que cayó sobre él mientras oficiaba la misa.
La muerte llegó en un momento particularmente significativo para su trayectoria religiosa. Un día antes, el viernes 16 de octubre, la arquidiócesis de Guayaquil lo había felicitado por su aniversario sacerdotal.
Sánchez, nacido en Cuenca en 1973, pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor y había dedicado parte de su ministerio a acompañar a comunidades católicas de distintas localidades del país.
El legado pastoral en Vinces y su trayectoria
Antes de asumir la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el sacerdote había ejercido como párroco de San Lorenzo de Vinces, en la provincia de Los Ríos.
Allí construyó una relación con una comunidad que, tras conocer su muerte, compartió mensajes de despedida. Ese paso por Vinces constituye una de las pistas más importantes para reconstruir su historia: los años de servicio, las personas a las que acompañó y las experiencias que marcaron su vocación.
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