
Daniel Ortega y Rosario Murillo han situado a ocho de sus hijos en cargos del Estado o empresas estatales de Nicaragua, junto con varias nueras, en una red familiar más extensa que la construida por Anastasio Somoza Debayle, quien preparó a un solo descendiente como heredero antes de la caída de su régimen en 1979.
Por Henry Heredia | Infobae
La Asamblea Nacional eliminó la figura de vicepresidente y creó los “designados presidenciales”, cuya cantidad y funciones quedarán en manos de Ortega y Murillo. La modificación abre una nueva posibilidad para ampliar la presencia de la familia en la estructura estatal.
Nicaragua ha atravesado dos períodos prolongados de control político familiar: el de los Somoza, concluido en 1979, y el de Ortega y Murillo, aún vigente. La comparación entre ambas familias muestra una diferencia en el número de descendientes incorporados a puestos de poder, según Nicaragua Investiga.

Anastasio Somoza Debayle tuvo cinco hijos con Hope Portocarrero: Anastasio, Carla, Carolina, Julio y Roberto. Solo Anastasio Somoza Portocarrero, conocido como “El Chigüín”, ocupó un lugar en el aparato de poder y fue considerado el sucesor de su padre.
Como mayor de la Guardia Nacional, Somoza Portocarrero impulsó la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, organizada en 1977. Antes de él, Anastasio Somoza García había integrado al poder a sus dos hijos, Luis y Anastasio Somoza Debayle.
La pareja tiene nueve hijos: Carlos Enrique, Daniel Edmundo, Juan Carlos, Camila, Luciana, Maurice, Rafael, Laureano y Zoilamérica. Excepto Zoilamérica, exiliada, los demás ocupan funciones en el régimen o en empresas estatales.
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