Nelson Hernández: Tenemos que regresar a la senda del progreso
13 Oct 2026, 10:43 6 minutos de lectura

Nelson Hernández: Tenemos que regresar a la senda del progreso

Por La Patilla

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La historia del desarrollo humano y económico demuestra que la senda del progreso en cualquier nación está indisolublemente ligada a la suficiencia energética, y de manera insustituible, a la disponibilidad y confiabilidad del flujo eléctrico. La energía eléctrica no es un insumo más; es el vector sobre el cual convergen la competitividad industrial, la transformación tecnológica, la prestación de servicios públicos esenciales y la calidad de vida de los ciudadanos. Cuando una sociedad expande su matriz productiva, su demanda eléctrica crece como reflejo directo de la creación de valor y bienestar.

Sin embargo, al contrastar las proyecciones oficiales que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) trazó en 2010 con la evolución real registrada hasta la fecha, nos encontramos ante un fenómeno atípico de contracción estructural. Analizar esta brecha entre lo planificado y lo acontecido permite diagnosticar con precisión matemática la magnitud del desacoplamiento productivo sufrido por Venezuela y definir la escala del desafío técnico e institucional necesario para recuperar el rumbo del desarrollo.

El gráfico contrasta de forma impecable y contundente la visión prospectiva del país en 2010 frente a la realidad socioeconómica e industrial ocurrida. 

A partir de la brecha o “tijera” estructural que se observa entre las proyecciones (que estimaban una demanda entre 230 y 340 TWh para 2030) y la curva histórica real (estancada/estabilizada alrededor de los 80 TWh), se pueden extraer las siguientes inferencias: 


1- Desindustrialización y Destrucción de Demanda Productiva

2- Ineficiencia Institucional y Falla de Planificación

3- Magnitud del Abismo Energético y el Desafío de la Reconstrucción

4- Un Cambio de Paradigma Necesario (El Futuro del SEN)

El gráfico no solo demuestra que “perdimos la senda del progreso” trazada a inicios de siglo, sino que expone numéricamente la magnitud del retroceso industrial y la urgencia de rediseñar las bases energéticas del país bajo un nuevo paradigma más resiliente, diversificado, eficiente y sostenible. 

Conclusión: Del Diagnóstico de la Brecha al Nuevo Paradigma Eléctrico

La gráfica comparativa entre las prospectivas de CORPOELEC y la realidad histórica no solo documenta cuantitativamente cómo el país abandonó la trayectoria de crecimiento estimada a inicios de siglo, sino que evidencia un estancamiento en torno a los 80 TWh que actúa como un severo techo estructural para cualquier intento de reactivación económica. Enfrentar una brecha que hoy requeriría triplicar o cuadruplicar la generación y distribución efectiva para alcanzar los niveles de un país plenamente industrializado demuestra que el modelo eléctrico centralizado tradicional ha agotado su capacidad de respuesta.

Recuperar la suficiencia energética como motor del progreso no consistirá en replicar esquemas del pasado, sino en reconstruir el SEN bajo un paradigma moderno, flexible y resiliente. La superación de este abismo energético exigirá la integración acelerada de energías renovables, sistemas de almacenamiento (BESS), generación distribuida y un marco regulatorio que incentive la inversión masiva de capital privado y la participación activa de los prosumidores. Solo garantizando una infraestructura eléctrica robusta, eficiente y sostenible, Venezuela podrá sentar nuevamente las bases de un desarrollo económico duradero.

Nelson Hernández es ingeniero energista X: @XXIenergía y Académico de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela

 

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