Miguel Méndez Rodulfo: Visión País
03 Nov 2026, 14:15 9 minutos de lectura

Miguel Méndez Rodulfo: Visión País

Por Opinion

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La Visión País es un planteamiento que recoge las ideas y anhelos de los ciudadanos con respecto al modelo de sociedad que aspiran lograr en el futuro. Básicamente comprende lineamientos de desarrollo de largo plazo (20-30 años), que definen el rumbo del país y se proponen insertar a la nación en las tendencias mundiales y en la modernidad. Es una propuesta visionaria. La gente debe poder expresarse acerca de cuál es el país con el que sueña y en el cual quiere vivir; en tanto los tecnócratas deben convertir esas aspiraciones en una Visión País y los políticos aplicarla.

Debe ser una visión producto del consenso, realizada de abajo hacia arriba, pero sobre todo debe dibujar un país avanzado, próspero y con bienestar para su población; además debe galvanizar a la nación en pos de un gran objetivo de desarrollo sostenible y sustentable, convocar a la sociedad, conmover las fibras nacionales y ser una bandera para los jóvenes, al igual que un reto así como un compromiso. La Visión País despierta ilusiones en la sociedad, deseos de participar y de insertarse en ese ideal. Es un sueño que se debe materializar.

Utiliza criterios de los Objetivos del Milenio de la ONU, de la Conferencia Mundial del Cambio Climático (COP 21, Paris 2015) al igual que de ciencia, tecnología e innovación; es decir, del desarrollo humano sostenible, de la sociedad del conocimiento y de la economía circular, lo que serían sus pilares fundamentales, aunque tiene muchas otras bases. En esta visión quedan atrás los combustibles fósiles, la educación tradicional, la pobreza y el rentismo. La VP no la deben formular las élites, sino que debe ser un proceso inclusivo, de abajo hacia arriba. El ideal independentista de los libertadores basado en la Ilustración, la modernidad como propuesta positivista de Guzmán Blanco, el Plan de Febrero de López Contreras, el Plan de Barranquilla, al igual que el Pacto de Punto Fijo, fueron en sus respectivos momentos nociones que contenían la Visión País de su época, aunque no fueran expresamente definidas como tal y su origen haya partido de las élites. Como esta noción no se planteó nunca más, Venezuela perdió el rumbo y se hundió la democracia por carecer de una VP, debido a que la última se había producido en 1958 y ya para el año 78 estaba agotada.

Debe haber una VP global que abarque a la nación, pero también deben existir visiones regionales y sectoriales que articuladas contribuyan a configurar la visión general. Las políticas públicas, por el contrario, son sectoriales y no debe existir una de ámbito general. El Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, se elabora bajo los postulados de la Visión País General y de las “premisas, criterios y propuestas” de las políticas públicas sectoriales, considerando además tanto los Lineamientos Nacionales de Ordenación y Desarrollo del Territorio, como los Lineamientos Estratégicos Nacionales de Ordenación y Desarrollo Urbanístico, pero también los objetivos y metas de los planes sectoriales que elaboran los ministerios.

Aunque algunos autores ven al ordenamiento y desarrollo territorial como una política pública, la verdad es que esto no es así. Los Lineamientos de Ordenación y Desarrollo del Territorio están en el vértice de la pirámide de planificación y son el marco para elaborar la Visión País; por otra parte, ésta es la que condiciona la elaboración de las políticas públicas. Lo que sí es cierto, es que una política pública debe elaborarse previamente para que se constituya en el instrumento de planificación que encuadre, oriente y proporcione contenido a los planes sectoriales de los ministerios, y en general a todos los planes, pero también para que sirva de modelo, guía o referencia a las leyes que regulan a los sectores del país; legislación que ayuda a que se cumplan los planes formulados.

A falta de una Visión País y de planes de la nación pertinentes y consensuados, se apeló a la improvisación en la gestión pública: múltiples planes de segunda importancia, inconexos que más que contribuir al orden, generaron dispersión. Lo otro fue que se intentó sustituir la falta de efectividad pública por multitudes de leyes de cualquier tipo, hasta para tapar huecos, como si los instrumentos jurídicos garantizaran la ejecución de obras, o como si no fuera esa actividad de mantenimiento vial, propia de un subprograma, dentro de un programa presupuestario, y en consecuencia parte de un plan, de cualquier alcaldía o del Ministerio de Infraestructura y Transporte.

Al vencerse la Visión País, al transcurrir su lapso, debe elaborarse una nueva en función de los cambios que hayan ocurrido en el mundo y las nuevas tendencias que ello haya generado. Es como si se tratara de una reinvención del país. Así, es como si cada generación se propusiera un sueño por alcanzar.

Al proponerse formular una Visión País general que abarque a toda la nación, lo que se persigue es determinar cómo materializar en el largo plazo, una Venezuela floreciente, adelantada, con alta calidad de vida para sus ciudadanos y con una muy buena gobernabilidad. La idea es construir un mejor mañana para los residentes de nuestro país, para sus hijos y también para sus nietos. Pensando en grande, siendo ambiciosos con el futuro que se desea y también siendo audaces, rompiendo paradigmas, siendo imaginativos y sobre todo creativos. En este sentido, hay que aprovechar las ventajas comparativas que nos brinda el territorio nacional: clima, relieve, topografía, agua abundante, suelo fértil, bosques, amplio frente costero, grandes reservas de recursos minerales, buen talento humano, hospitalidad, ubicación geográfica privilegiada con acceso a los grandes mercados mundiales tanto por el Atlántico como por el Pacífico, de manera de lograr que un esplendoroso desarrollo se concrete.

Nuestra ubicación al norte de América Latina y de cara al mar Caribe nos otorga ventajas de posicionamiento para ser la “puerta de entrada y salida” del tráfico y comercio internacional del subcontinente; así, seremos el verdadero “Hub” de las Américas en tráfico aéreo y el mayor centro de mantenimiento de aeronaves. Caracas será la capital tecnológica y financiera de América Latina, Maracaibo la capital energética, Barquisimeto la capital cultural y Puerto La Cruz – Barcelona la capital deportiva, Margarita, la capital turística, La Guaira, el puerto de embarque, para cruceros por el Caribe para los turistas latinoamericanos. Los llanos el mayor emporio de producción de energía verde (electricidad e hidrógeno) con condiciones ideales para instalar grandes parques fotovoltáicos y tecnológicos; estos últimos capaces de albergar cientos de grandes data center con sus quipos informáticos: servidores y de red, para recopilar, procesar y almacenar datos. Puerto Ordaz será el gran consorcio latinoamericano de producción de aluminio y acero verde. Paraguaná y La Goajira, puntos de generación de energía eólica.

Nuestra ubicación geográfica permite la salida de productos de América Latina en forma amplia: acceso a EE.UU, a Europa y a los países asiáticos, a través del canal de Panamá; sin olvidar que África y el Medio Oriente, también están en la opción de destinos factibles, que se pueden alcanzar en forma económica, segura, efectiva, ágil y competitiva, desde Venezuela. De manera que el país posee las condiciones para crear varias zonas libres, en áreas geográficas específicas, en las que funcionen almacenes extraportuarios, que se constituirán en hubs para la logística y el comercio internacional, donde las empresas pueden operar con beneficios fiscales y regulatorios, trámites simples y rápidos. Estos ejemplos son solo algunos, y ellos evidencian la amplia gama de oportunidades de desarrollo que tiene Venezuela.

Así, la nación debe brindar oportunidades reales de desarrollo a su población a través de la capacitación, la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, dentro de una economía libre, abierta, que privilegie el emprendimiento privado, diversificada, pujante y sustentable; preservando el ambiente para las futuras generaciones, de manera de generar empleos productivos, proporcionando servicios públicos de alta calidad y creando las condiciones para la salud, el disfrute y el esparcimiento del ciudadano.

Miguel Méndez Rodulfo

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