
En Grecia, en un lugar que siempre ha fascinado a historiadores y arqueólogos, existe una cápsula del tiempo genética: en la península central del sur del Peloponeso, habita la población maniota, cuyo ADN muestra las huellas de un largo e inusual aislamiento.
Por: Clarín
Se trata de los habitantes de la península de Mani, situada en el oeste de Laconia y el este de Mesenia, en el sur del Peloponeso.
Parece que descienden de las mismas comunidades que construyeron y habitaron esos lugares hace más de 1400 años y, a diferencia de muchas otras poblaciones griegas, apenas muestran contacto con grupos que llegaron posteriormente, como los eslavos.
Así lo demuestra un estudio publicado en la revista Communications Biology, dirigido por la Universidad Europea de Chipre, que comparó los genomas maniotas con los de más de un millón de individuos modernos de todo el mundo y con miles de muestras de ADN antiguo.
Al reconstruir los linajes genéticos paternos de los maniotas actuales mediante el análisis del cromosoma Y, investigadores dirigidos por Alexandros Heraclides descubrieron que más del 50% de los hombres manios descienden de un único antepasado masculino que vivió en el siglo VII d. C.
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