
En las montañas de Lichuan, provincia china de Hubei, existe una cueva que es el hogar de una familia desde hace casi un siglo. Allí, Yang, un hombre que vivió en esta peculiar morada subterránea durante 50 años, se convirtió en el último guardián de un estilo de vida que sus ancestros inauguraron. Tras la muerte de sus padres, sus cinco hermanos optaron por la vida en los pueblos cercanos, dejando a este hombre solo en el refugio que él considera su hogar. Para sorpresa de muchos, su casa cuenta con múltiples facilidades como cualquier persona que vive en la ciudad, más allá de la soledad que caracteriza al lugar.
Por: La Nación
La existencia de Yang y su singular vivienda fue revelada al mundo gracias a un video de Qingyunji, una creadora de contenido especializada en documentar la vida en las montañas chinas. Ella describió el lugar como sumamente oculto y “semejante a los legendarios refugios de los ermitaños”.
La cueva se halla bajo un precipicio y camuflado por la espesura del bosque. A pesar de estar a solo 300 metros del asfalto, un sendero abrupto y una pendiente pronunciada hacen que el acceso sea todo menos fácil.
La vivienda, una abertura natural en la roca, fue adaptada y consolidada con piedra, adobe y madera. “Nunca la remodelaron, simplemente usan el pasto que crece ahí mismo”, detalló Qingyunji en el video y contó que “la construyeron poco a poco”.
Puedes leer la nota completa en La Nación