
Ante la estrepitosa caída de su estructura de poder, sectores del chavismo recurrieron a prácticas ancestrales como último recurso tras la captura de Nicolás Maduro.
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En el estado Anzoátegui, un grupo de chamanes de la etnia Cumanagoto realizó una serie de ofrendas a la tierra con el objetivo de solicitar la liberación del exlíder chavista y su esposa, Cilia Flores, quienes permanecen bajo custodia federal en Estados Unidos.
El evento, cargado de simbolismos, mostró a los seguidores del oficialismo realizando un ritual para intentar influir en el destino jurídico de la pareja presidencial.
Esta reacción «mística» surge en un momento de total incertidumbre para la dirigencia del chavismo, que ha visto cómo su control se desvanece frente a la nueva realidad política. Mientras los altos jerarcas del régimen intentan negociar cuotas de supervivencia con la administración de Donald Trump, otros apuestan por rituales para revertir lo que los tribunales de Nueva York ya procesan como cargos de narcoterrorismo.