
El presidente de Guyana, Irfaan Ali, intensificó este viernes 30 de octubre sus gestiones diplomáticas para conseguir el respaldo de Brasil y Colombia ante el próximo fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la disputa territorial del Esequibo, cuya soberanía reclama Venezuela.
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Según informó Bloomberg, el mandatario guyanés considera fundamental contar con el apoyo de ambos países ante una decisión judicial que podría conocerse en los próximos meses, aunque el tribunal internacional todavía no ha anunciado una fecha para emitir su sentencia.
“Brasil es clave”, afirmó Ali durante declaraciones a periodistas el lunes, al referirse a la importancia estratégica de ese país en la región. También lo describió como “un vecino muy importante” cuya influencia regional está “bien establecida y es ampliamente conocida”.
La búsqueda de respaldo se extendió a Colombia, cuyos representantes abordaron la controversia territorial durante una visita a Guyana. Ali aseguró que solicitó la colaboración de Bogotá para garantizar que Venezuela acate la eventual decisión de la CIJ y sostuvo que recibió una respuesta favorable.
“Colombia siempre nos ha apoyado en el asunto de nuestra soberanía”, expresó el mandatario guyanés. Sin embargo, el vicepresidente colombiano José Manuel Restrepo confirmó únicamente que el tema fue discutido, sin precisar si su Gobierno asumió algún compromiso para ejercer presión sobre Caracas.
En cuanto a Brasil, un funcionario de la Cancillería indicó que el conflicto sigue formando parte de la agenda del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido el pasado domingo. Aunque no se registra una intensificación reciente de las conversaciones sobre el Esequibo, Brasilia mantiene como prioridad evitar una escalada entre ambos países.
La controversia gira alrededor de la validez del Laudo Arbitral de 1899, que estableció la frontera y dejó el territorio bajo administración de la entonces Guayana Británica. Venezuela desconoce ese instrumento y sostiene que la disputa debe resolverse mediante negociaciones directas, conforme al Acuerdo de Ginebra de 1966.
Delcy Rodríguez reiteró que su régimen no reconocerá una eventual sentencia del tribunal internacional sobre el territorio, mientras defiende una solución negociada. Washington, por el contrario, mantiene su respaldo a la frontera establecida en 1899, salvo que exista una nueva delimitación acordada entre ambos países o determinada por una instancia jurídica competente.
La controversia también tiene importantes implicaciones económicas debido a la expansión petrolera de Guyana, donde Exxon Mobil y sus socios producen más de 900.000 barriles diarios de crudo. Empresas como Exxon y Occidental Petroleum aguardan la decisión de la CIJ antes de avanzar en nuevas exploraciones en áreas marítimas cercanas a Venezuela.
La embajadora estadounidense en Guyana, Nicole Theriot, manifestó que Washington estaría dispuesto a facilitar conversaciones sobre la delimitación marítima una vez que exista una sentencia sobre la disputa terrestre, siempre que Caracas y Georgetown acepten esa participación. “Todo tiene que esperar hasta que la CIJ tome su decisión”, aseguró la diplomática.