
Tras casi un año en el exilio y siete intentos fallidos de retorno, el 25 de octubre de octubre de 2026 María Corina Machado reapareció sorpresivamente en Venezuela, en el Santuario de la Divina Pastora, en Santa Rosa, estado Lara. Luego de asistir a los oficios religiosos, emprendió un recorrido por carretera de más de diez horas y cerca de 400 kilómetros hasta Caracas.
Por: DW
La caravana, que atravesó los estados Lara, Yaracuy, Carabobo y Aragua antes de alcanzar la capital, estuvo acompañada por multitudes entusiastas que se agolparon a su paso con banderas nacionales para aclamarla.
Este multitudinario recibimiento, documentado por medios nacionales e internacionales, así como por innumerables testimonios y videos en redes sociales, confirma sobre el terreno lo que numerosas encuestas vienen señalando: Machado se mantiene como la figura política con mayor respaldo en el país y conserva una capacidad de convocatoria y movilización muy superior a la del resto de los actores políticos, incluidos los del interinato.
Crece el apoyo electoral a Machado
Según el último sondeo de AtlasIntel para Bloomberg (octubre 2026), Machado alcanzó un 52 por ciento de intención de voto presidencial, 33 puntos porcentuales por encima de la encargada de la presidencia, Delcy Rodríguez, quien obtendría un 19 por ciento. En un escenario de confrontación directa entre ambas figuras, Meganálisis sitúa la intención de voto por Machado en un 84,36 por ciento, frente a un 4,95 por ciento de Rodríguez.
Sin embargo, el fenómeno de Machado no parece agotarse en la adhesión personal o carismática a su liderazgo, sino que se erige como la expresión política más visible de un descontento extendido por el país: la frustración ante las expectativas de cambio político generadas el 3 de enero, la exigencia de elecciones presidenciales y la aspiración a una mejora material de las condiciones de vida.
Los sondeos apuntan en esa dirección: el apoyo a María Corina crece en paralelo al rechazo al gobierno interino y a la demanda de elecciones. En octubre, según AtlasIntel, la desaprobación de Delcy Rodríguez aumentó a 65 por ciento, mientras la valoración positiva de Machado, pese a encontrarse fuera del país, creció ocho puntos respecto a agosto y alcanzó el 61 por ciento.
Al mismo tiempo, la exigencia de elecciones presidenciales también se había manifestado de manera sostenida durante el año. En abril, Meganálisis encontró que el 87,24 por ciento consideraba a las elecciones presidenciales como la solución de la crisis venezolana y que el 84,09 por ciento quería celebrarlas antes de terminar el año. En agosto, el 88,4 por ciento consideraba urgente que el chavismo abandonara el poder.
Descalificación en Miraflores y distancia en Washington
Las circunstancias exactas en las que Machado logró retornar a Venezuela, tras varios intentos bloqueados durante los meses anteriores, aún no están del todo claras. Sin embargo, lo que sí pudo apreciarse en las primeras reacciones de Miraflores fue un tono de descalificación y minusvaloración de las demostraciones de apoyo popular a Machado. Delcy Rodríguez las calificó de “show”, mientras que Diosdado Cabello advirtió que quien regresa “debe asumir las responsabilidades de lo que dijo y lo que hizo”.
Por su parte, en Washington, la noticia del retorno de la líder venezolana tampoco fue recibida con el mismo entusiasmo que despertó entre los venezolanos. El presidente estadounidense, Donald Trump, mantuvo distancia del hecho, asegurando no estar al tanto del regreso de Machado y limitándose luego a señalar: “Espero que esté a salvo”, antes de añadir “pero nos está yendo muy bien en Venezuela”, acotación que puede ser interpretada como una señal de que el retorno de Machado no introduciría cambios en su política hacia Venezuela.
Aún más significativa fue la reacción del secretario de Estado, Marco Rubio. En un mensaje publicado en su red social X, sostuvo que el retorno de Machado fue un “resultado directo” del proceso de conversaciones auspiciado por Estados Unidos, señalando a continuación su expectativa de que “todos los actores políticos apoyen estas conversaciones”. Aunque formulada en términos generales, esta exhortación parecía tener a Machado como destinataria principal.
Puedes leer la nota completa en DW