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Si uno fuese más honesto con lo que se ve y palpa podríamos decir sin temor que Venezuela está unida tras la idea del llamado gobierno de transición.
En lo que no estamos unidos los venezolanos es en definir qué rayos es un gobierno de transición: cada uno tiene su propia versión del hecho.
Para unos la transición sería como una especie de paraíso en la tierra donde se consigue “de todo”… y a precios solidarios si no regalado.
Donde los funcionarios del estado son simpáticos y eficientes… aunque les paguen una miseria a manera de salario.
Hay otros que sin embargo no conciben que la transición “deje sin rescatar” los presuntos valores de una revolución que tras 27 años en el poder aún sigue sin definirse, sobre todo en materia de política económica.
En fin, en nuestro país hay de todo desde verdaderos fascistas que demuestran sus odios en las redes… hasta ingenuidades que preguntan ¿por qué se llevaron los yanquis secuestrado a Nicolás Maduro?
Y todos quieren la transición para ya porque según ellos “se van a robar todo”… lo que va a contrapelo de lo que han hecho estos opositores de pacotilla cada vez que se presenta un vacío de poder en Venezuela.
La transición si se quiere responder más al “para qué” que al “por qué”… no puede ser rápida porque es obvio que cambiar vicios basados en ideologías del siglo XIX… no es ni fácil ni rápido.
Y tampoco se puede comenzar una transición dejándole la cancha de las ideas y las realidades a una oposición violenta, nada democrática por más que dragonee de lo contrario… y menos dejarlos que ensucien la idea señalando el pasado reciente de algunos ciudadanos que deben jugar un papel brillante y patriótico.
Las transiciones se llevan a cabo con “lo que hay”… muchas veces con pasados terribles… pero dispuestos a colaborar.
Un ejemplo que no viene de la vida sino del gran cine es la película “Invictus” donde Clint Eastwood demostró y sigue demostrando que posiblemente sea el mayor director de cine estadounidense que es uno de los mejores del mundo.
No pienso narrar el guión pero si recuerdo que Invictus trata de una transición mucho más difícil que la nuestra y dentro de la cual si había habido episodios de verdadera violencia.
La película narra los primeros tiempos del nuevo gobierno en Sudáfrica… tras décadas de políticas racistas de “apartheid” donde una minoría blanca e invasora humilló y despojó a la mayoría negra de ese país.
Solo me permito recordar que en Invictus hay una escena en la cual Mandela llega a formar su gobierno tras ganar por clara e inmensa mayoría el gobierno y entre tantas cosas debe decidir sobre quienes serán su guardaespaldas porque los que tuvo en la campaña eran solo 4 y necesitaban “más gente” para resguardar un Presidente al que la oposición blanca más recalcitrante podría asesinar.
La decisión de Mandela fue a contrapelo de lo que “la calle pedía” que era sacar de sus puestos a todos los blancos… el Presidente dejó como refuerzos a sus 4 copartidarios… a los guardaespaldas blancos del último presidente racista.
Entre esa decisión y la de apoyar en vez de dejar sin recursos al equipo de rugby más importante del país… hasta llevarlo a ganar la Copa del Mundo… dio muestras de que habría transición pero no llena de odios y lugares comunes.
Esa grandeza se Mandela contrasta con la pequeñez de nuestros políticos que piden transición… mientras le echan leña al fuego.