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El senador norteamericano por el estado de Ohio, Bernie Moreno, ha propuesto formalmente la celebración de la elección presidencial en Venezuela para el 24 de julio de 2027. El parlamentario asomó la iniciativa inicialmente en sus redes sociales oficiales, planteando que establecer un cronograma electoral brindaría certezas institucionales al proceso político de transición. Posteriormente, el domingo 20 de septiembre de 2026, detalló la propuesta durante una entrevista exclusiva concedida a la cadena Fox News.
La tesis del senador se fundamenta en los siguientes parámetros:
1. Actualizar y depurar profundamente los padrones electorales (el Registro Electoral).
2. Restablecer la confianza plena en el Estado de derecho.
3. Estabilizar las bases de la economía y articular el sector energético en concordancia con la nueva estrategia petrolera de Washington.
Esta propuesta tiene la ventaja de fijar un límite a la usurpación del Rodrigato, más allá del simbolismo que representa hacerlo en el aniversario del natalicio del Libertador Simón Bolívar.
La celebración de esa elección presidencial es pertinente y se requiere con extrema urgencia. La captura y enjuiciamiento del dictador Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero de 2026, produjo la vacante absoluta y definitiva de la presidencia de Venezuela. Sus herederos políticos maniobran cada día para perpetuarse en el poder en abierta violación a la Constitución, la cual ordena de forma expresa celebrar la elección de un nuevo presidente dentro de los 30 días siguientes, si dicha ausencia se concreta dentro de los primeros cuatro años del período constitucional.
La vacante se produjo el 3 de enero, cuando aún no se había cumplido un año de este período presidencial. Tal situación hace perentoria la celebración de dicha elección. Pero más allá de la coyuntura jurídica y del mandato expreso de nuestra carta magna, existe una tragedia humanitaria cada día más aguda y compleja como resultado del saqueo y la destrucción producida por la camarilla usurpadora, que ya acumula 28 años en el poder.
La angustia y el sufrimiento de nuestro pueblo hacen aún más pertinente esa convocatoria. Cada día que el régimen actual se mantiene en el poder constituye una jornada de muerte, hambre, desolación y desesperanza.
Venezuela es un volcán en erupción que puede estallar en cualquier momento; por ello, es imperativo buscar una fecha más temprana. Como he señalado previamente, esa elección ya debió haberse celebrado. La nación venezolana está preparada para afrontar ese proceso y acudir a las urnas de forma pacífica y masiva. Los agentes de la violencia están enquistados en la estructura del poder, y la sola supervisión de los Estados Unidos disuadirá cualquier pretensión de repetir el fraude y la violencia desatada desde Miraflores el pasado 28 de julio de 2024.
Por tales motivos, propongo la fecha del 19 de abril de 2027. Una fecha más próxima que ofrece una ventana de tiempo suficiente para cumplir con todos los pasos y procesos necesarios a los fines de garantizar un proceso electoral libre y competitivo. Es, además, la fecha de la declaración de nuestra Independencia, un día icónico en nuestra historia para levantar el espíritu venezolano y convocarnos al relanzamiento de nuestra patria. Es un lapso suficientemente amplio si existe la voluntad política para darle una solución pacífica, electoral y democrática a nuestra tragedia.
Vamos a hacerle llegar esta propuesta al senador Moreno y al gobierno norteamericano, pero fundamentalmente vamos a presentarla a nuestros ciudadanos, a los diversos sectores de la sociedad democrática para que tengan en cuenta que existen propuestas e iniciativas buscando una solución a esta crisis que el interinato se niega a percibir. Recordemos el refrán popular que reza: “lo que pa tarde, para tarde se queda”.
De modo que es de gran urgencia definir el cronograma electoral. Ojalá y los apreciados compatriotas que forman parte de la mesa de negociación con la dictadura y sus respectivos partidos políticos, asuman con determinación y firmeza la urgencia que tiene la nación y lleven a la agenda de forma perentoria.
La tragedia de nuestra Venezuela exige un manejo a tiempo completo del proceso de reinstitucionalización. El actual esquema de reuniones de pocos días cada mes no resultará positivo porque la dictadura está logrando un recurso de gran valía: tiempo. No podemos ser ingenuos y dejar para muy tarde lo esencial. Y lo esencial es la celebración de la elección presidencial.
Vamos a tomarle la palabra al secretario de Estado Marco Rubio. Él ha expresado textualmente lo siguiente:
“En Venezuela están pasando dos cosas. Una, su economía necesita seguir recuperándose, porque el pueblo de Venezuela ha sufrido muchísimo. Entiendan, estamos hablando de 25 o 30 años de corrupción y malversación. Pero la otra cosa que tiene que pasar, y en la que estamos realmente enfocados, es una transición democrática. Necesitan tener elecciones libres y justas en ese país. Estamos trabajando muy duro con la Asamblea Nacional de 2015 para poner en marcha las condiciones necesarias para tener elecciones libres y justas lo antes posible. Y entonces Venezuela realmente estará en el repunte que merece”.
Es hora de montar el cronograma electoral. Formulado el mismo debe designarse un nuevo CNE, que se puede lograr en pocos días. Lo demás se resuelve en el camino hacia el proceso electoral.