
El presidente del partido Encuentro Ciudadano en El Callao, estado Bolívar, Frank Betancourt, advirtió que el suministro de combustible en el municipio minero se volvió “insostenible”.
Según explicó, las gandolas llegan cada 10 a 15 días y, al parecer, con la carga incompleta, porque el producto nunca alcanza para la demanda.
Betancourt detalló cómo se reparte el combustible en la estación de servicio Isidora, que atiende entre 250 y 270 vehículos con 30 litros cada uno, lo que equivale a unos 8.100 litros en promedio.
El resto, hasta completar 27.000 litros, se destina a instituciones y a clientes adicionales, algunos de los cuales pagan a precio internacional.
En otra estación, en cambio, apenas llega la gandola se trabaja el horario normal y al día siguiente se surte a toda la población.
Los más perjudicados son los productores y comerciantes, que deben comprar la gasolina en la calle entre 1,5 y 2 dólares el litro. Con el gasoil ocurre algo similar: prácticamente no hay en las estaciones de servicio, pero sí en la economía informal.
El dirigente exhortó a las autoridades a revisar la escasez y las irregularidades que, según dijo, sufre El Callao desde hace más de 12 años.
“Suena contradictorio que aquí se produzca la mayor cantidad de oro y los más afectados sean los pueblos mineros”, expresó.
Entre sus exigencias, Betancourt pidió que cada estación reciba como mínimo tres envíos de gandolas por semana, que se elimine el pico y placa y se estandarice el precio real del combustible.
También solicitó que el despacho funcione como en Puerto Ordaz, con control de placa cada 48 horas, y que aumente el litraje para vehículos pequeños y grandes.
Reclamó además una revisión de la administración de la estación Isidora y gasoil para los productores agrícolas y el transporte de ganado.
Betancourt subrayó que las gandolas de combustible sí llegan con frecuencia a las alianzas y empresas mineras del sur del estado Bolívar, pero no a los pueblos de la zona.