Cabezas en heladeras portátiles y una red de sicarios para perseguir disidentes: cómo fue el final de Muamar el Gadafi
20 Oct 2026, 11:52 5 minutos de lectura

Cabezas en heladeras portátiles y una red de sicarios para perseguir disidentes: cómo fue el final de Muamar el Gadafi

Por La Patilla

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Muamar Gadafi el dictador libio que murió hace quince años a mano de los que él persiguió durante décadas (AP)

 

Con una frase repetida ante las cámaras, un vocero del Consejo Nacional de Transición anunció al mundo que Muamar Gadafi había sido asesinado. Fue el 20 de octubre de 2011, en Sirte, la ciudad libia donde había nacido 69 años antes.

Por infobae.com

“Les presentamos a nuestros hijos y a todos los países del mundo la siguiente noticia: el fin de la tiranía y la dictadura en Libia, que nunca volverá”, dijo Abdel Majid Mlegta, vocero del organismo. El hombre que había gobernado Libia con mano de hierro durante 42 años acababa de morir linchado por quienes lo habían derrocado.

La muerte de Gadafi puso punto final a más de cuatro décadas de poder absoluto en Libia. Llegó tras meses de guerra civil desatada por la Primavera Árabe, un ataque aéreo de la OTAN que destrozó su convoy de huida y una cacería final que terminó en un desagüe del desierto.

Los primeros levantamientos contra Gadafi comenzaron a principios de febrero de 2011. Él los subestimó. Estaba convencido de que, como tantas otras veces en sus cuarenta años de gobierno, saldría indemne de la crisis.

Para cuando entendió la gravedad de lo que ocurría, ya era tarde. En agosto cayó Trípoli, la capital, y solo le quedó escapar hacia Sirte, cerca del lugar donde había nacido y que con el tiempo había convertido en una especie de segunda capital del país.

No había ningún país dispuesto a darle refugio. Mansour Iddhow, su exjefe de seguridad interior durante más de 30 años, explicó a la cadena de televisión qatarí Al Jazeera, por qué Gadafi tampoco intentó salir de Libia: pesaba sobre él una orden de detención de la Corte Penal Internacional.

“Dijo que prefería morir en Libia antes que ser juzgado en un tribunal internacional”, contó Iddhow. Según su testimonio, Gadafi hablaba todo el tiempo de la muerte y repetía que moriría en Sirte o en Jarif, la aldea donde había nacido.

El propio Iddhow admitió que nadie tenía un plan. Ni Gadafi, ni su hijo Mutasim, ni el jefe de seguridad. Él y Abdullah Senussi le habían aconsejado abandonar la ciudad apenas llegaron, porque era pequeña y fácil de cercar, pero el líder libio no los escuchó.

Durante los últimos meses, Gadafi se movió de casa en casa dentro de Sirte, cada cuatro días en promedio, según el relato de Mansour Dhao, excomandante de la Guardia Revolucionaria libia, quien viajaba en el mismo convoy que el dictador el día de su muerte.

“Gadafi no huyó, y no quería escapar”, dijo Dhao. “Salimos del área donde estábamos, hacia Jarif, de donde él es originario. Los rebeldes nos rodeaban por completo”.

El convoy, de unos 75 vehículos, intentó romper el cerco rebelde en las afueras de Sirte la mañana del 20 de octubre. Un dron Predator estadounidense y un caza francés Rafale lo atacaron desde el aire, de acuerdo con un comunicado de la OTAN.

Iddhow, que viajaba en el mismo auto que Gadafi, dio otra cifra: habla de 50 vehículos. Contó que un coche estacionado a solo cinco metros del suyo fue destruido por la explosión y que todos sus ocupantes murieron en el acto.

El ataque dispersó el convoy en varios grupos, el mayor de unos 20 autos. Gadafi y un puñado de guardias escaparon a pie y se escondieron en dos desagües de cemento bajo una ruta. Iddhow recibió metralla en la espalda y las piernas, sacó a Gadafi del auto en llamas y perdió el conocimiento poco después.

“La última vez que lo vi estaba sentado charlando con Abu Bakr y sus hijos junto a la alcantarilla”, recordó. “No tenía miedo, hasta hacía bromas. Pero sabías que la muerte llegaría con seguridad”.

Los combatientes del Consejo Nacional de Transición siguieron un rastro de sangre hasta los tubos de desagüe. Ahí encontraron a Gadafi, herido, junto a uno de sus hijos.

Un video de tres minutos filmado con un teléfono por el combatiente Ali Algadi, y luego adquirido por el sitio Global Post, muestra al líder libio sangrando por la cabeza, el brazo y el torso mientras lo sacan del escondite a los empujones. Algunos de los hombres que lo rodeaban gritaban que había que mantenerlo con vida.

Lo que pasó después sigue sin estar del todo claro. No existe una versión única sobre cómo murió. Algunos testigos sostienen que un disparo lo alcanzó en el abdomen, otros que fue en la cabeza, y hubo quienes hablaron de un guardia que decidió terminar con su sufrimiento en medio del linchamiento.

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