
En el encuentro de diversos representantes de la USB con la ministra Sanjuán hubo acuerdos y ofrecimientos. Ninguno se ha cumplido después de cinco meses. Ni siquiera aquel de que nos volveríamos a reunir pronto para apreciar los avances. Ah, sí: ofreció la ministra atender la entrega de una parte del dinero que le secuestran a las cajas de ahorro, los sindicatos y gremios, como la Asociación de Profesores, y a los Institutos de Previsión. Atendieron esa parte mínima de los pagos y hasta allí, porque el proceso de secuestro de recursos continúa igual, como si nada. Sin que nadie haga nada al respecto. De los churupos de la nada que son los sueldos básicos del personal, ese poquito más del dólar, descuentan y no entregan para la protección social, aunque no alcancen tampoco para nada. En fin… La nada.
Los cambios no han ocurrido como ofrecieron. Ni ocurrieron cambios algunos, ni siquiera como los que no habían ofrecido. Tampoco elecciones, por supuesto, que es el gran deseo de libertades en todas las universidades nacionales y muy especialmente en la USB, donde los interinos han demostrado toda una capacidad destructiva increíble, propia de quienes los impusieron y de ellos mismos y su ideología de por sí demostradamente destructiva.
Desgraciadamente, en minúsculo, lo que ocurre políticamente en la USB puede significar, proyectar, algunos de los deseos políticos del país. Son como un “bull terrier” con sus presas: no sueltan, por nada. Alargan y adormecen. La pretención debe ser, se me ocurre, aquí pensando con mi característica ingenuidad, que Trump pase como si nada y les permita el renacer con todas sus fuerzas. Y eso que he sido creyente del cambio con la transición. Del resto no se entiende. Porque no nos entendemos. ¿A dónde vamos con estos alargamientos de las soluciones? ¿Para qué una nueva Ley de Universidades? Trapo rojo de los rojos intensos. ¿Para incumplirla también? ¿Para tener un trofeo que exhibir con bombos y platillos, como si se hubiese hecho algo por las universidades y el país? Ahí están los sueldos en la miseria y en la mentira. Ni dos dólares. 500$. Mentira. Ni hablar, además que tampoco alcanzarían para comer siquiera. Y los bonos mata sueldo. Todo cifrado en el desdén por lo humano. Todo como les vaya saliendo de la chistera. Gobierno arrojador de mendrugos a mendicantes. Queremos atención de lo medular, resoluciones. No pantalla.
Si no han podido resolver la remoción de unas autoridades que hace años, desde que los nombraron, cinco años, estorban a la academia, a la realización de los grandes objetivos universitarios y de la educación, ¿podrán o querrán resolver algo en la universidad venezolana y el país? ¿Es impotencia o maldad? Los recursos abundan, los vemos. Mal distribuidos. En las nóminas, como he dicho, no hay posibilidades de negocios. Tampoco se distribuyen adecuados presupuestos para las universidades. Una vez más: no les interesa la educación ni el trabajo. Solo forrarse y forrar a los suyos.
Así, seguirá faltando el personal. Seguirá el encono y la depresión educativa y laboral. El malestar general. Si no quieren elecciones en las universidades (Me entero a última hora que pretenden paralizar de nuevo la elección en Mérida, en la ULA: fatal) ni pueden resolver remover a sus malhabidos designados, es por que no quieren cambios ni elecciones nacionales, ¿no? El microcosmos de la USB es como un experimento. Como el país: destruido, soportado, con hambre, con deseos de supervivencia. Por eso los millones de venezolanos escapados, sin ganas de volver. Porque la resolución aquí, así, no está dada. Más allá de que Trump hable de nuestra felicidad. Nueve meses ya del bombardeo que nos hizo momentáneamente felices. Cinco meses ya de la reunión vacía con la ministra. ¿Embobarnos como si bobalicones fueramos?
La USB sigue tomada por el poder político. En la USB no habrá cambio ni elecciones. La USB es una papa caliente para el interinato. ¿Es el indicio de no querer soltar la gran papa caliente del país de ningún modo? No lo dudo.
Nota de prensa