
El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió en su residencia de Novo-Ogariovo a su principal aliado, el mandatario bielorruso Aleksandr Lukashenko, quien realiza una visita no oficial a Rusia. Este encuentro tuvo lugar poco después de las visitas del jefe de la diplomacia del Vaticano, Paul Richard Gallagher, y del director de la CIA, John Ratcliffe.
Por Infobae
“El hecho de que nos reunamos aquí no es enteramente culpa nuestra. La dinámica de las relaciones internacionales es tal que nos obliga a debatir los retos a los que nos enfrentamos”, expresó el líder bielorruso.
Lukashenko sostuvo que Moscú y Minsk afrontarán “todas las dificultades juntos, mediante la cooperación”.
Por su parte, Putin subrayó que la principal área de cooperación, la comercial y económica, “se está desarrollando con éxito”. Afirmó que, pese a los intentos externos de influir en las economías rusa y bielorrusa mediante sanciones, “nuestras estadísticas muestran una facturación de casi 52.000 millones de dólares el año pasado”. Añadió: “Este es un buen indicador. Y este año, en el primer semestre, hemos crecido otro 12,5%”.
El presidente ruso indicó que la inversión directa de Rusia en Bielorrusia asciende a 4.500 millones de dólares y que en el país vecino operan unas 2.500 empresas con participación rusa. Destacó también la cooperación en sectores de altas tecnologías, considerándolo “especialmente importante”.

Durante su estadía en Rusia desde el pasado jueves, Lukashenko se reunió también con el primer ministro, Mijaíl Mishustin, y otros miembros del gabinete ruso.
El viaje de Lukashenko, quien ha respaldado al Kremlin en la campaña militar contra Ucrania, coincidió con la reciente visita del enviado de la Santa Sede, que abordó el conflicto entre Moscú y Kiev. Durante la rueda de prensa con el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, Gallagher fue directo: “Hablemos claro. Esta guerra tiene que terminar”.
Por su lado, Ratcliffe, hombre de confianza del presidente de EEUU, Donald Trump, mantuvo los objetivos de su visita en secreto, lo que generó numerosas especulaciones. La prensa estadounidense sugirió que pudo haber advertido a Putin sobre un posible ataque contra la OTAN. Además, The Washington Post afirmó que el líder ruso considera que el fracaso de la operación militar en Irán ha debilitado a Estados Unidos, y que, según el Kremlin, el proceso de paz en Ucrania está “totalmente estancado”, lo que favorecería una escalada rusa.
Tanto el Kremlin como la Casa Blanca restaron importancia a la visita. Putin no recibió a Ratcliffe, cuyo encuentro con el jefe del Servicio de Espionaje Exterior, Serguéi Narishkin, fue calificado por este último como nada “inusual”, aunque reconoció que se trataron asuntos “delicados”.
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