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La victoria de los Demócratas en las elecciones de medio término puede ser positiva para Venezuela. Ahora los Demócratas tendrán más herramientas para ejercer contrapesos y contribuir a que la transición, que debe ser ordenada y conforme a derecho, se desarrolle adecuadamente. De igual manera, los Demócratas pondrán la lupa para hacer transparentes los contratos petroleros y todo lo referente Venezuela.
El pueblo norteamericano votó contra el alto costo de la vida y de la gasolina, esta última encarecida por la guerra con Irán y la política arancelaria. Los latinos también regresaron al redil Demócrata, impulsados por una política antiinmigratoria a la que se le ha pasado demasiado la mano. Los Demócratas que necesitaban arrebatarles cuatro escaños a los Republicanos en el Senado para alcanzar la mayoría, terminaron imponiéndose en los siete estados clave. Además, lograron victorias históricas en Kansas, donde no ganaban desde hacía 94 años; en Texas, casi cuatro décadas después, y en Maine, tras 30 años.
En California, tienen un gobernador latino por primera vez en 150 años, mientras que en Nuevo México cuentan con una gobernadora de origen indígena. Por otra parte, se impone la imagen de unos Estados Unidos más diversos: un musulmán obtiene un escaño en el Senado, una gobernadora de origen latino triunfa por primera vez en Texas, y cuatro gobernadores son afrodescendientes incluida la primera mujer. A partir de enero la Cámara de Representantes será presidida por primera vez por un afrodescendiente.
Ahora veremos a un Trump consciente de que dispone de apenas dos años para dejar su legado. Ojalá ese legado sea la paz en el mundo y el progreso de los Estados Unidos, consolidado como un faro de democracia para el planeta.