Venezolano tiroteado en España actuó como "escudo humano" para salvar a un amigo
09 Feb 2026, 20:03 4 minutos de lectura

Venezolano tiroteado en España actuó como "escudo humano" para salvar a un amigo

Por La Patilla

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Dos miembros de la policía científica analizando los restos de sangre en el callejón donde asesinaron a Bori.
DAVID EXPÓSITO

 

Bori, el joven venezolano de 19 años asesinado tras una pelea en una discoteca de Alcorcón (Madrid) en 2022, actuó como «escudo humano» y evitó que las balas alcanzaran a su amigo dada la estrechez del callejón en el que fue tiroteado, según ha declarado en el juicio el subinspector del Grupo V de Homicidios.

La Audiencia de Madrid continuó este lunes el juicio con jurado a tres acusados de asesinar a tiros al venezolano en situación de asilo en España y de intentar matar a otro y a una chica tras una pelea a la salida de la discoteca Diverso, cerca de Madrid, en octubre de 2022, y para los que la Fiscalía pide 55 y 53 años de prisión.

  Dos regueros de sangre, clave para la investigación

En la sesión hoy, la jefa del Grupo V de Homicidios indicó que dos regueros de sangre encontrados en el callejón en el que sucedió el tiroteo fueron clave para la investigación, puesto que uno de ellos les llevó hasta el cuarto piso de un portal cercano, en el que residía una de las víctimas.

El otro rastro, como constataron los agentes de policía científica, pertenecía a uno de los acusados, Jonathan Gabriel L.R., que fue apuñalado en la pelea previa.

Joel A. A. R., uno de los acompañantes de Bori, identificó sin género de dudas a éste y los otros dos acusados, Estarly Rafael P. S. y Jesús Leoncio A. A..

La secuencia de los hechos -como describió el subinspector de Homicidios- comienza cuando los tres acusados, en lugar de dirigirse al hospital con Gabriel herido, condujeron el coche en dirección contraria hasta que encontraron al fallecido y sus dos amigos a poca distancia de la discoteca.

Según relató Joel a la Policía, Estarly se bajó del vehículo en la calle Sierra de la Estrella con un arma y acompañado de Jesús. Gabriel les esperaba con el coche en marcha y les gritaba: «Tírales, tírales», aunque el reguero de sangre indica que también bajó del vehículo.

Al escuchar los primeros disparos, Joel y Bori corrieron hacia un callejón cercano e hicieron que Jenny A. G., la otra acompañante, huyera por otro camino.

  Bori actuó «como un escudo humano»

Los procesados persiguieron a los dos jóvenes por el callejón de en torno a 75 metros de largo y dos de ancho y continuaron disparando. Bori recibió un disparo en el hombro izquierdo, cayó al suelo y posteriormente le «ejecutaron descerrajándole un tiro en la cabeza a apenas un metro de distancia».

Dada la estrechez del callejón y que en uno de sus laterales había un andamio de construcción, Joel huyó por delante de Bori y así el segundo actuó como un «escudo humano» que evitó que las balas alcanzaran al primero.

La vista se reanudará este martes con la comparecencia de policía científica y agentes de balística.

EFE

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