
El venezolano Leomar David Ríos, un solicitante de asilo de 35 años originario de Maracaibo, estado Zulia, falleció el domingo 4 de octubre en la ciudad de Orem, Utah, a consecuencia de un paro cardíaco provocado por un cuadro severo de estrés y angustia vinculado a su estatus migratorio en Estados Unidos.
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La víctima, quien trabajaba en un taller mecánico local y era el sustento económico de sus cuatro hijos, comenzó a presentar malestares físicos tras regresar de un partido de fútbol con amigos cerca de su residencia. Su esposa, Mariana Graterol, lo trasladó de emergencia a un centro hospitalario de la zona, donde los médicos de guardia confirmaron que ingresó sin signos vitales.
Asimismo, Graterol explicó el deterioro del estado anímico de su cónyuge durante los días previos al desenlace fatal, señalando el impacto que generaban las noticias de operativos migratorios y la cercanía de sus trámites legales. Al respecto, la viuda relató al medio Utahzolanos que “él era un buen padre, trabajaba en un taller mecánico. El sábado pasado, 3 de octubre, nos decía sobre su preocupación, sobre su nerviosismo, su estrés ante las detenciones, lo que estaba pasando con inmigración”.
Por otra parte, la esposa de la víctima enfatizó la presión constante a la que estaba sometido el trabajador marabino antes de su deceso. Graterol detalló que “vivía en una zozobra permanente, estaba muy nervioso porque tenía una cita próxima en la Corte”, añadiendo que “la preocupación también por sus hijos como responsable económicamente de ellos. Ese estado anímico influyó mucho para que sufriera un infarto”.
Este hecho representa el segundo caso documentado de un ciudadano venezolano que pierde la vida por fallas cardíacas asociadas al estrés migratorio en el estado de Utah durante el 2026. El antecedente más reciente ocurrió el pasado 27 de abril en la ciudad de Lehi, donde el criollo Kendris de Jesús Puche García, de 37 años y también zuliano, falleció mientras realizaba labores de jardinería.