
El venezolano Fran Gregory Portillo Zapata, de 53 años, falleció el pasado 29 de octubre en el hospital North Central Baptist de San Antonio, Texas, después de permanecer casi un mes hospitalizado mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE), según informó la agencia federal en un comunicado publicado el 2 de noviembre.
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Portillo Zapata había sido trasladado al centro médico el 30 de septiembre, procedente del Centro de Procesamiento de Inmigración del Condado de Karnes, donde permanecía detenido desde finales de agosto. De acuerdo con las autoridades, padecía sepsis grave, pancreatitis aguda y enfermedad renal en etapa terminal.
Pese a la gravedad de su cuadro clínico, ICE precisó que la causa oficial de la muerte todavía no ha sido determinada, debido a que se esperan los resultados de evaluaciones médicas adicionales. El organismo tampoco ofreció detalles sobre cuándo comenzaron los problemas de salud del venezolano ni sobre su evolución durante el período de detención.
El historial migratorio divulgado por la agencia señala que Portillo Zapata fue interceptado inicialmente por agentes de la Patrulla Fronteriza en junio de 2023, cuando intentaba ingresar irregularmente a territorio estadounidense, y posteriormente fue devuelto a México.
Sin embargo, el 12 de julio de ese mismo año volvió a intentar entrar a EEUU. En aquella oportunidad, las autoridades le permitieron permanecer en el país bajo una orden de libertad por reconocimiento, acompañada de una notificación para comparecer ante un juez de inmigración de la Oficina Ejecutiva para la Revisión de Inmigración (EOIR).
Su situación cambió el 30 de agosto de 2026, cuando funcionarios de ICE realizaron un operativo de control migratorio en San Antonio. Durante una parada vehicular y una entrevista en el lugar, los agentes determinaron que el venezolano podía ser objeto de una detención administrativa mientras continuaba su procedimiento de expulsión.
Según la versión oficial, Portillo Zapata fue arrestado sin incidentes y trasladado al centro de detención del condado de Karnes. Un mes después, las complicaciones médicas obligaron a su hospitalización, donde permaneció hasta su fallecimiento.
Tras confirmar la muerte, la oficina de Operaciones de Ejecución y Remoción (ERO) de San Antonio aseguró que cumplió con los procedimientos correspondientes y notificó lo ocurrido al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), a la Oficina del Inspector General y a la Oficina de Responsabilidad Profesional de ICE.
La agencia también informó que los familiares del venezolano fueron notificados, al igual que la Embajada de Venezuela, a la que se remitió una comunicación oficial sobre el fallecimiento.
En su comunicado, ICE defendió sus protocolos de atención sanitaria y sostuvo que las personas bajo su custodia reciben evaluaciones médicas, dentales y de salud mental dentro de las primeras doce horas posteriores a su ingreso a un centro de detención. Asimismo, aseguró que se realizan exámenes integrales durante los primeros catorce días y que existe acceso a servicios de emergencia las 24 horas.