Un gato es citado para formar parte de un jurado y su dueño alega que no sabe hablar inglés
23 Sep 2026, 17:30 4 minutos de lectura

Un gato es citado para formar parte de un jurado y su dueño alega que no sabe hablar inglés

Por La Patilla

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Todo comenzó con una carta que parecía haber llegado a la persona equivocada. Se trataba de una citación para formar parte de un jurado, pero el nombre que figuraba como destinatario no era el del dueño de la casa, sino el de Félix Martínez, su gato.

Por larazon.es

La situación, ya de por sí insólita, se complica todavía más en el relato que ha recuperado esta semana el podcast español Terapia de Parejas. El dueño intenta explicar al juzgado que Félix es un animal, presenta documentación de su veterinario y, después de varias semanas sin conseguir que anulen la citación, acaba presentándose allí con el gato dentro de su transportín.

Aunque Félix Martínez y buena parte de las situaciones que aparecen en el relato forman parte de una recreación, la historia tiene un origen real. Ocurrió en Estados Unidos hace más de 15 años y su protagonista también fue un gato que, por un extraño error, terminó incluido entre las personas que podían formar parte de un jurado.

El verdadero protagonista se llamaba Sal Esposito y vivía con Anna y Guy Esposito en East Boston, Massachusetts. En 2010, la familia recibió en casa una citación judicial a su nombre para que formara parte de un jurado. Anna había incluido anteriormente al gato en un censo como miembro de la familia, aunque nunca llegó a saber cómo su nombre había terminado entre los de las personas que podían ser convocadas para participar en un juicio.

Resolver el error resultó más complicado de lo que podía parecer. El formulario para solicitar que Sal quedara exento ofrecía diferentes motivos, pero ninguno contemplaba una situación tan evidente como que la persona convocada fuese en realidad un gato. Anna optó entonces por una explicación que, al menos técnicamente, era cierta: marcó la casilla que indicaba que Sal no podía hablar ni comprender inglés.

Para acreditar que existía una razón de peso para excluirlo, adjuntó también una carta de su veterinario en la que se confirmaba que Sal era un “felino doméstico castrado de pelo corto”.

Sin embargo, ni siquiera ese documento bastó en un primer momento. La solicitud fue rechazada y el gato continuó convocado para presentarse el 23 de marzo en el Tribunal Superior de Suffolk.

La realidad no llegó tan lejos como el podcast

En la versión de Terapia de Parejas, los problemas de Félix con la Justicia no terminan ahí. Su dueño intenta demostrar por todos los medios que el gato no reúne precisamente las mejores condiciones para formar parte de un jurado y acaba pidiendo ayuda al veterinario. Ni siquiera un informe que deja por escrito que Félix no puede hablar, leer ni comprender lo que ocurre durante un juicio parece suficiente.

Después de varias semanas de papeleo, el dueño opta por una solución mucho más difícil de discutir: presentarse en el juzgado con Félix dentro de su transportín. Es allí, al tener al supuesto miembro del jurado delante, cuando finalmente se reconoce el error y se anula la citación.

El verdadero Sal Esposito tuvo algo más de suerte. Su aventura judicial terminó antes de tener que poner una pata en el tribunal, ya que finalmente fue eliminado de la lista de posibles jurados.

Eso no impidió que su historia siguiera dando vueltas por internet. En 2011, un año después de lo ocurrido, volvió a circular y algunos medios llegaron a contarla como si fuese nueva. Más de 15 años después, el caso ha regresado convertido en la historia de Félix Martínez, un gato ficticio al que el podcast sí ha permitido llegar mucho más lejos en su breve carrera dentro de la Justicia.

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