Trump apartó a su exnuera de la Embajada en Grecia tras destaparse un caso de tráfico de influencias
13 Oct 2026, 15:49 4 minutos de lectura

Trump apartó a su exnuera de la Embajada en Grecia tras destaparse un caso de tráfico de influencias

DESTACADA Por La Patilla

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Kimberly Guilfoyle y Donald Trump, el pasado marzo en la Casa Blanca.WILL OLIVER (Pool/EFE)

 

Este martes, 47 días después de la última vez y tres semanas antes de las elecciones de mitad de mandato, la Casa Blanca retomó la costumbre de las conferencias de prensa a cargo de su portavoz, puesto vacante desde la renuncia de Karoline Leavitt a finales de agosto. Katie Zacharia se estrenó con una brevísima comparecencia, en la que admitió solo tres preguntas, y con un estilo que se quedó corto al compararlo con el aplomo, la locuacidad y la dureza con la que una jovencísima Leavitt se hizo un nombre defendiendo las políticas de su jefe, el presidente Donald Trump, a base de mentiras cuando hizo falta.

Por El País

Tal vez por honrar esa tradición, Zacharia, a la que se vio falta de soltura pero sobrada de lealtad a Trump (al que en un lapsus llegó a confundir con su marido), empezó con una falsedad y terminó con una noticia.

La noticia es que la Casa Blanca ha pedido “que dimita” a la embajadora ante Grecia, Kimberly Guilfoyle, ex prometida del primogénito de Trump, acosada por las sospechas de corrupción desveladas por una investigación de The Wall Street Journal. La portavoz no dio más detalles sobre un escándalo que incluye la petición por parte de Guilfoyle a un donante republicano de 100.000 dólares para tapar la deuda de una tarjeta de crédito a tiempo para que esta no empañara la audiencia de su confirmación en el Senado. A cambio, prometió favores políticos.

Kimberly Guilfoyle y Donald Trump, el pasado marzo en la Casa Blanca.WILL OLIVER (Pool/EFE)

La mentira la contó Zacharia cuando celebró que su primer día en el nuevo trabajo sea “en plena ofensiva de las elecciones de mitad de mandato, con una energía y un entusiasmo nunca vistos en la historia de estos comicios, gracias al presidente Trump”. Lo cierto es que las encuestas indican todo lo contrario: la impopularidad de este bate récords negativos y promete restar votos a los suyos en las urnas en una cita crucial. Tampoco es verdad que la asistencia a sus mítines —como los cuatro que se dispone a dar en los próximos dos días (de Alaska a Nevada y de Arizona a Montana)— “esté pulverizando marcas”.

Por esa pelea con la realidad que caracteriza a la Administración de Trump, Zacharia tiene por delante un complejo cometido. No solo: la relación de la Casa Blanca con la prensa tradicional atraviesa un pico de hostilidad tras el veto de Trump a CNN, MS NOW y Politico, impugnado en los tribunales. Mientras, el equipo de comunicación de la presidencia se dedica a promocionar el trabajo de pseudomedios cuya única valía son sus credenciales MAGA.

Tras su regreso al poder, Trump nombró embajadora ante Grecia a Guilfoyle, que estuvo prometida con su hijo Donald Jr. durante cuatro años. Los escándalos destapados por el Journal comenzaron el mes pasado, cuando el diario conservador informó de que la embajadora había presumido en una conversación privada de urdir un complot para forzar la caída del Gobierno cuatripartito encabezado por el liberal Ilie Bolojan a principios de mayo en Rumania, y de que esta había amenazado al ministro griego de Energía, Stavros Papastavrou, con hacer lo mismo con su país.

El Journal también ha informado de la controvertida influencia de un lobista griego llamado Christos Marafatsos en la embajadora, a la que llevó en su avión privado.

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