
El expresidente colombiano Gustavo Petro tiene derecho a una vida privada, como cualquier ciudadano. Pero si siendo presidente, esa intimidad interfería con sus funciones y de por medio había además pagos con plata pública, presuntos abusos de poder y hasta posibles delitos, el país debe conocer esa información y la justicia debe investigar. Por esa razón, hoy publico esta historia, en mi condición de periodista y mujer. Gran parte del material, como algunos videos y conversaciones, es impublicable por respeto a la dignidad de Deicy Jiménez e incluso a la dignidad del expresidente y las familias. Seguro estarán a buen recaudo en los expedientes.
Por Vicky Dávila | SEMANA
Ocurrió el pasado 28 de julio. Por esa época estábamos a una semana de la posesión del presidente Abelardo De La Espriella y recibí un mensaje en mi correo personal. “Mi nombre es Deicy. Quiero presentar una denuncia. Me cansé de guardar silencio. Considero que durante este gobierno ocurrieron situaciones de abuso de poder, corrupción y manipulación de mujeres que deben ser conocidas e investigadas. Soy funcionaria y estoy dispuesta a entregar la información que conozco. Si desea escuchar mi testimonio, este es mi número de contacto…”.
Le respondí de inmediato y le envié mi número telefónico personal. Ella me expresó que era mejor esperar a que Gustavo Petro entregara el poder. “Lo más prudente es esperar a que termine este gobierno para sentirme más segura y poder hablar. Porque Gustavo sabe quién soy y temo por mi seguridad”.
Luego, el 12 de agosto, Deicy me escribió y me contó que, por el terremoto que sacudió al país, debía viajar a su pueblo a ver a su familia, pues su papá había resultado damnificado.
Al final nos conocimos personalmente el pasado jueves 28 de agosto. La recibí en SEMANA. Deicy, de unos 26 años, llegó temerosa, pero valiente. Hablamos durante varias horas y su relato me despertó solidaridad. Las mujeres no pueden ser un objeto para los poderosos. No son una moneda de cambio.
De una vez encendí la cámara. Aunque ella no fue tan desenvuelta, y es corta de palabras, los colombianos deben conocer lo que ella dice que vivió con Petro. Se nota que es una mujer humilde, con un nivel de escolaridad mínimo.
Justamente, esta semana, el director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Carlos Ríos, denunció en el Congreso la existencia “de 48 mujeres que tenía el presidente Petro en presidencia que lamentablemente las instrumentalizaba a punta de OPS… Se lo vamos a demostrar al pueblo colombiano (…) Cómo la Casa de Nariño fue armada, organizada y confeccionada para otra cosa diferente a gobernar, sino a parrandear allá, a llevar mujeres. 48 mujeres que están hablando con nosotros, de cómo por intermedio de un contrato y de una OPS, las amarraban, las instrumentalizaban para poder estar con el presidente…”.
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