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Hay exorcismos históricos e historiográficos que requieren algo de arrojo. Más si se trata de un asunto reñido con un status quo disfrazado de pundonor.
Simón Bolívar (1783-1830) es el Alfa y Omega de la identidad nacional de Venezuela.
Desde 1842, el Estado bajo el liderazgo de Páez, decidió hacer de Bolívar un hito político e ideológico para legitimar los poderes públicos.
La República nació maltrecha luego de una Independencia (1810-1830) de medio pelo. El artífice de la Independencia fue Simón Bolívar.
Según la mayoría de los mejores biógrafos de Simón Bolívar éste fue un competente militar y un fallido estadista.
Sobre Bolívar impera el mito y se sacrifica la realidad histórica.
Bolívar es el padre del Partido Militar. Reacio a subordinarse al Poder civil.
El militarismo en Venezuela ha sido nefasto. La persistencia de la dictadura, el golpe de Estado y las guerras civiles le delatan como un actor contrario al bienestar nacional.
La Historia de Venezuela es la Historia de Caracas. Y Caracas es la ciudad de nacimiento de Simón Bolívar.
En 1777 la Capitanía General de Venezuela unificó geográficamente las provincias de la Costa Firme: Venezuela, Cumaná, Maracaibo, Guayana, Margarita y Trinidad.
El régimen político y administrativo que dio nacimiento a Venezuela fue uno de tipo federal. El centralismo fue una idea impuesta por Simón Bolívar con sede en la ciudad de Caracas luego de la Campaña Admirable del año 1813.
El Bolívar de carne y hueso, definido por las circunstancias de su época, rivaliza con la simbología de un Bolívar heroico y al servicio del Poder de turno.
La educación escolar en Venezuela es un panfleto pro bolivariano para domesticar juventudes sin conexiones morales o cívicas para robustecer la ciudadanía.
El orgullo nacional que representa Simón Bolívar está cimentado en un patriotismo y nacionalismo de lugares comunes. Sin asidero real en el cuerpo social.
Los regentes del culto bolivariano son los principales responsables de negarlo y desprestigiarlo.
“Liberar 5 naciones” terminó siendo un cliché de parte de una venezolanidad cautiva del Partido Bolivariano en ciernes.
Un Ejército bolivariano, con reminiscencias heroicas alrededor de la Independencia, terminó siendo el perro de presa del Partido que gobierna.
El 3 de enero de 2026 el ejército bolivariano fue barrido en dos horas o fue cómplice de otro golpe de Estado.
Es sano empezar a desintoxicar a la sociedad venezolana de un bolivarianismo sin cordura. Irresponsable hasta la médula. E incapaz de dar el buen ejemplo en las rutinas cívicas de una República.
El Bolívar que requerimos debe ser inspirador de un mejor presente. O en todo caso: dejarle en santa paz.
Hoy, la marca Bolívar, se encuentra maltrecha y desvencijada. Quienes se apropiaron de su nombre terminaron por deshonrar una memoria patriótica y marcial que la inmensa mayoría daba por creíble.
Abrir los ojos es un acto de rebeldía.