
Abdul El-Sayed, un médico progresista de 42 años e hijo de inmigrantes egipcios, puede convertirse este martes en el primer senador musulmán de la historia de Estados Unidos. Es el candidato demócrata por Míchigan en una de las elecciones al Senado más disputadas del país, y llega a la votación con una ligera ventaja en los sondeos, bajo los ataques de los republicanos, acusaciones de antisemitismo y con su propio partido dividido.
Por infobae.com
Esa división quedó a la vista este domingo. La congresista Haley Stevens, a quien El-Sayed derrotó por estrecho margen en la interna de agosto, apoyó al rival republicano, el ex legislador Mike Rogers, a menos de 48 horas de la votación. El episodio culmina una campaña en la que El-Sayed pasó de ser un outsider de la izquierda a ser el símbolo que ambos partidos usan para explicar qué está en juego.
De Detroit al Senado
Nació en 1984 en Rochester Hills, Míchigan. Su padre llegó desde Alejandría a estudiar a la Universidad Estatal de Wayne. Estudió en la Universidad de Míchigan, fue becario Rhodes en Oxford, donde se doctoró en salud pública, y se recibió de médico en Columbia, aunque no ejerce.
Dirigió el Departamento de Salud de Detroit entre 2015 y 2017 y luego un departamento de salud del condado de Wayne. En 2018 quedó segundo en la interna demócrata por la gobernación, detrás de Gretchen Whitmer, con cerca del 30% de los votos.
Esa trayectoria explica su programa. Defiende un sistema de salud universal, licencias pagas y una mayor sindicalización. Propone abolir la agencia de inmigración ICE y no acepta dinero de comités de acción política. Lanzó su candidatura en abril de 2025, después de que el demócrata Gary Peters anunciara que no buscaría la reelección. Ese es el escaño en juego, y para los demócratas es clave si quieren recuperar la mayoría en el Senado durante los dos últimos años de Trump. Ningún republicano ganó una elección al Senado en Míchigan desde 1994, aunque el estado votó dos veces por Trump en sus tres campañas presidenciales.
Una primaria que dejó heridas
El camino a la candidatura lo enfrentó con Stevens, una firme defensora de Israel, en una de las internas más ásperas del año. Cada candidato acusó al otro de ataques personales y generó decenas de millones de dólares de gastos.
Según la agencia AP, el comité United Democracy Project, afiliado al lobby proisraelí AIPAC, invirtió USD 30 millones para que Stevens lo derrotara. Ella ganó en los condados de Wayne, donde está Detroit, y Oakland, con apoyo de votantes negros y judíos. Esa diferencia importaba, porque ambos grupos son parte central de la coalición demócrata.
Pero El-Sayed fue el elegido de la mayoría en el resto del estado y fue en esa pelea donde se instalaron las dudas sobre su relación con la comunidad judía, que luego aprovecharían los republicanos.
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