
El sector agroproductivo del estado Mérida califica de indolente el incremento tarifario, mientras tramos vitales como la Troncal 007 permanecen en estado crítico e intransitables a más de un año de las afectaciones causadas por la tragedia del páramo.
Por Lapatilla.com
Tras el reciente incremento inconsulto y generalizado de las tarifas en los peajes del territorio nacional, implementado desde el pasado jueves, se han encendido las alarmas entre transportistas, turistas y productores agropecuarios que dependen de las principales arterias viales del país.
La medida ha generado un profundo rechazo al coincidir con un escenario de precariedad extrema en la infraestructura de carreteras, cuyas condiciones actuales han sido calificadas por los usuarios como “pésimas” y en muchos tramos prácticamente intransitables.
Ante este panorama, Andrés Ramírez, agroproductor de la zona alta del estado Mérida y presidente de la Integración Nacional de Agroproductores de Venezuela, denunció la indolencia institucional que representa exigir tasas elevadas de recaudación mientras las vías nacionales colapsan por la falta de mantenimiento e inversión real.
La situación es particularmente crítica en el estado Mérida, específicamente a lo largo de la vía del páramo por la Troncal 007, importante arteria de comunicación que conecta la entidad andina con los estados Trujillo y Barinas, sirviendo como corredor estratégico hacia el centro del país.
Desde la tragedia registrada en el páramo en junio de 2025, múltiples tramos de esta ruta quedaron severamente afectados. A la fecha, transcurridos más de catorce meses desde aquel evento, las labores de reparación que en su momento se iniciaron fueron paralizadas de manera indefinida o avanzan a un ritmo extremadamente lento.
Desde el sector Agua Blanca–Timotes, en el municipio Miranda del estado Mérida, Ramírez alertó sobre el peligro constante al que se enfrentan a diario conductores y habitantes. Vehículos en riesgo inminente de precipitarse por los abismos, tramos incomunicados y obras inconclusas amenazan con consolidarse como un elefante blanco ante la mirada indiferente de los organismos competentes.
“No es justo que la falta de atención de las autoridades mantenga abandonada esta ruta fundamental”, señaló el representante gremial, recordando un dato de vital importancia económica: desde la zona de Timotes emerge el 85 % de las hortalizas que se consumen a nivel nacional.

La paralización de esta vía no solo vulnera el derecho al libre tránsito y la seguridad de los ciudadanos, sino que estrangula directamente la soberanía alimentaria y la actividad turística de la región andina.
El dirigente gremial detalló además que otro de los puntos más críticos de la red vial se ubica en el sector Quebrada Cueva, en el vecino estado Trujillo. En este tramo, el avanzado deterioro de la calzada complica gravemente el traslado oportuno de cosechas perecederas y bienes de consumo masivo.
Esta situación incrementa de forma desproporcionada los costos operativos del transporte de carga pesada, deteriora las flotas vehiculares y disminuye drásticamente la competitividad de los productores locales, quienes deben sortear verdaderas odiseas para hacer llegar los alimentos desde los campos andinos hasta los principales mercados de consumo del país.
Ante esta crisis vial que compromete la vida humana y la economía nacional, el sector agroproductivo de Mérida y el occidente venezolano reiteran su llamado urgente a las autoridades competentes para reactivar de manera inmediata los frentes de trabajo paralizados y garantizar una vialidad digna y segura para todos los venezolanos.

