
Atrás quedaron los discursos encendidos y el dedo acusador contra el “imperialismo”. Durante más de dos décadas, el chavismo construyó su narrativa sobre la base de un sentimiento antiestadounidense.
Por lapatilla.com
Sin embargo, el tiempo se ha encargado de desnudar la incoherencia entre la propaganda y las actuaciones de sus representantes.
Unas declaraciones del 2 de febrero de 2024 dejaron en la calle a Delcy Rodríguez, quien estaba atacando a los sectores de la oposición venezolana. En aquel evento, los calificaba como “gente muy ambiciosa por el poder” y los acusaba de actuar bajo las órdenes directas de la Casa Blanca.
“No dan un paso sin que llamen primero para que les den las órdenes (…). ¿Para qué? Para que entreguen el Esequibo, el petróleo, el gas, el oro, la bauxita, los diamantes…”
El contraste entre aquellas declaraciones y la realidad actual resulta enorme. La misma que acusaba a la oposición de responder a los “amos del norte”, terminó asumiendo un rol de alineación directa con las directrices emanadas desde Washington y la administración de Donald Trump.