
Mohamed Merhi, padre de Jesús Mohamad Capote Espinoza, joven asesinado a los 18 años durante la masacre del 11 de abril de 2002, ofreció su doloroso testimonio y exigió justicia este miércoles en la audiencia pública del Caso Trujillo y otros Vs. Venezuela en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).
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“Ese día le prometí a mi hijo y me prometí a mí mismo no descansar hasta hacer justicia. Han pasado 24 años y medio. 24 años de lucha. No nos anima aquí sentimiento alguno de revancha, de odio o de retaliación. Nos anima el inconmensurable amor que le profesábamos y que por siempre le seguiremos profesando a Jesús. Es ese amor el que ha conservado incólumes nuestras urgencias de verdad, de justicia y de homenaje”, expresó Merhi durante los alegatos finales.
“Esta lucha tuvo consecuencias devastadoras en mi vida. Perdí todas mis propiedades en Venezuela. Pero la pérdida más dolorosa no es material. Mi hijo menor, Jonathan, tenía 10 años cuando Jesús fue asesinado. Quedó traumatizado y por muchos años lloraba a su hermano en las noches. No pudo superar ese trauma. En 2009 fue fue declarado un niño con discapacidades por las autoridades Sanitarias de Canadá. La madre de Jesús, María Concepción Capote, todavía mira las fotografías de su hijo y anhela que salte mágicamente de la foto para abrazarlo una última vez. 24 años después, sigue mirando esa foto. Sigue esperando justicia”, detalló.
“La impunidad es total. Esa impunidad no es un accidente. Es el resultado de un sistema que ha protegido a los responsables, que ha desestimado investigaciones, que ha perseguido a las víctimas y a sus familiares, que ha dejado a familias enteras sin respuesta durante más de dos décadas. Jesús no ha muerto en vano. Dio su vida por causa de la libertad y por el futuro. Hoy, ante esta honorable Corte, pido que su muerte no quede en la impunidad. Pido que se reconozca la verdad. Pido que se ordene justicia. Pido que se repare íntegramente a las víctimas y a las familias. Pido que se investigue, se juzgue y se sancione a los responsables. Pido que el Estado venezolano reconozca su responsabilidad y cumpla con las medidas que esta honorable Corte disponga”, demandó Merhi a los magistrados de la CorteIDH.
Jesús Mohamad Capote Espinoza murió tras recibir un balazo proveniente del Puente Llaguno en la avenida Baralt al centro de Caracas, donde integrantes de los Círculos Bolivarianos dispararon contra la manifestación opositora que se dirigía al Palacio de Miraflores para exigir la renuncia del fallecido expresidente Hugo Chávez.
Cuando recibió el balazo fatal, Jesús Mohamad Capote Espinoza se refugiaba detrás de “La Ballena” de la Policía Metropolitana (PM). Su amigo Andrés Trujillo también fue herido de bala en la cadera y sobrevivió para convertirse en testigo clave del hecho.