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En 1992, la campaña electoral de cierto candidato en Estados Unidos acuñó un slogan que decía: “es la economía, estúpido”. Frase que respondía a una realidad en ese país.
Permítanme, rescatar el sentido de esa frase –que no era otra que ubicar en tiempo y espacio a otros– y decir que lo importante “es la elección del presidente, ¿entienden?”.
Lo que los venezolanos necesitan con urgencia y anhelan con desvelo es poder elegir un nuevo gobierno; es salir de una vez por todas de los chavistas que persisten en Miraflores.
Los ciudadanos están claros que sólo con un nuevo gobierno es que el país podrá salir a flote.
Porque no valen promesas de inversiones, acuerdos o anuncios de similar naturaleza mientras los mismos de siempre sigan conduciendo al país; pues, ellos no permitirán que la gente viva bien.
El país quiere y ansía un cambio y eso sólo pasará organizando un proceso electoral imparcial, justo y adecuado que le permita a la gente decidir sobre su propio futuro.
Estar pensando en elecciones locales o regionales es una imposibilidad y un absurdo que no tiene cabida.
Es una sinrazón, solo un deseo de quienes quieren seguir con el mismo jueguito del gato y el ratón que hizo perpetuar al chavismo en el ejercicio del poder.
Dicen que se debe conformar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y estamos totalmente te de acuerdo con ello, sin embargo ese nombramiento y esos avances se pueden dar a la par de la concreción de las elecciones presidenciales.
Lo que es imperioso es un Consejo Nacional Electoral (CNE) integrado por hombres y mujeres probos, de alto nivel ético y técnico que puedan generar un proceso transparente como lo exige la ciudadanía y la realidad sociopolítica de Venezuela.
No se trata de jugar a diálogos estériles como en el pasado; no se trata de hacer cambios a la gatopardiano, sino, lo realmente importante, es generar las transformaciones de sistema que el país reclama.
Los venezolanos quieren elecciones para elegir el Presidente de la República; esta es la verdad.
Los venezolanos ya están cansados de la espera, quieren tomar en sus propias manos el control de su provenir.
“Es la Presidencia, ¿entienden?” Se lo vuelvo a repetir para aquellos actores que siguen estancados en sus quimeras de acuerdos con el régimen, que siguen soñando con diálogos interminables y con arreglos debajo de la mesa. Todo eso se acabó.
Aquí lo que viene es cambio; y aquí la que viene es la líder de los venezolanos, María Corina Machado, más nada.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
