
La muerte del juez Alvin Hellerstein no borra nada de lo que se ha hecho en el proceso contra Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York. Así lo explicó el abogado Nizar El Fakih, quien sigue el expediente de cerca, en una transmisión en vivo por Instagram este miércoles, poco después de conocerse la noticia.
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El Fakih quiso despejar primero la incertidumbre. El tribunal del Distrito Sur de Nueva York tiene un procedimiento escrito para este escenario: la Regla 17 de sus normas para la división del trabajo entre jueces, que obliga al comité de asignaciones a redistribuir los casos de un juez que fallece. El texto establece que los expedientes pasan primero a algún juez dispuesto a aceptarlos y, si no lo hay, se reparten por sorteo entre los jueces activos y los jueces sénior que puedan asumirlos. Según el abogado, ese comité, integrado por los propios magistrados de la corte, ya estaba trabajando en la reasignación de todos los casos que llevaba Hellerstein, no solo el de Maduro.
El punto que más subrayó es que el caso no vuelve a cero. Las decisiones que tomó Hellerstein siguen vigentes y el nuevo juez retomará el proceso en el punto exacto en el que se encuentra. Para El Fakih, eso es sencillo porque la causa todavía está en etapa preliminar: no se ha discutido qué pruebas entran al juicio, no se ha elegido el jurado ni se ha definido la lista final de testigos. El sucesor, dijo, no heredará un montón de decisiones de fondo con las que podría estar en desacuerdo, sino un expediente ordenado.
Tampoco se ven afectadas las acusaciones. El abogado recordó que los cargos no salieron del juez sino de un gran jurado, primero el que formuló la acusación revelada en enero de 2026 y luego el que aprobó la ampliación que sumó el delito de conspiración para cometer torturas. Esas acusaciones mantienen todos sus efectos. Lo mismo ocurre con el material probatorio que la Fiscalía viene entregando a la defensa bajo una orden de protección dictada por Hellerstein, una entrega que sigue su curso según el cronograma fijado.
La decisión más importante que quedó pendiente es la moción de inmunidad que presentó la defensa con el argumento de que Maduro y Flores eran “jefe de Estado” y “primera dama”. El Fakih la describió como la única que podía decidir si el caso sigue o no, y lo leyó en clave positiva: como Hellerstein no alcanzó a resolverla, nadie podrá alegar después que una moción de ese peso la decidió un juez que ya no lleva el caso. Los argumentos de ambas partes ya están presentados y no cambian con el relevo. La audiencia sobre ese punto estaba fijada para el 17 de noviembre, y el abogado admitió que el nuevo magistrado podría mantenerla o pedir algo más de tiempo para estudiar la moción.
Sobre el calendario, El Fakih no espera cambios radicales. Explicó que las fechas no fueron una decisión unilateral de Hellerstein, sino el resultado de una propuesta que la Fiscalía y la defensa negociaron y que el juez aprobó con pocos ajustes. Por eso la fecha de inicio del juicio, el 14 de junio de 2027, debería mantenerse en términos similares, aunque el sucesor tendrá potestad para revisarla.
El abogado añadió un detalle que, según dijo, no había contado en público: Hellerstein trabajaba con un equipo muy activo que llevaba la agenda del caso, preparaba los borradores de cada decisión y seguía cada escrito de la Fiscalía y de la defensa. Ese equipo conoce a fondo el expediente de Maduro y Flores y ayudará en la transición hacia quien asuma el caso. En los próximos días se conocerá el nombre del juez que tendrá en sus manos el proceso.
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