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La Esencia de la planificación territorial consiste en permitir o negar actividades humanas; en este sentido, define áreas que conviene sean ocupadas y habitadas, para lo cual induce la posibilidad de que se formulen proyectos que se puedan ejecutar por medio de la iniciativa pública o privada, para la utilización sustentable de los recursos allí existentes, de manera de propiciar asentamientos humanos o viabilizar emprendimientos. Pero también determina áreas a proteger o zonas vulnerables que no deben ni pueden ser ocupadas.
Por otra parte, el proceso de descentralización y desconcentración llevado a cabo por el Estado, la política de poblamiento, el desarrollo de proyectos regionales, una política de estímulo a la vivienda, a la actividad pesquera, etc., o como hemos dicho, los planes sectoriales, no constituyen el meollo de la planificación territorial, ni son su esencia, de manera que ésta no los asume. Y esto es así, aun cuando los planes sectoriales estén considerados en la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio.
Lo cierto es que las Comisiones de Ordenación y Desarrollo del Territorio, nacional y regionales, solamente elaboran lineamientos territoriales, porque ese es el fin de la OdT. Ahora, es verdad que estos parámetros crean las bases, permiten el uso y la ocupación, otorgan el piso, ponen pie en tierra, para que las políticas mencionadas arriba y los planes sectoriales se puedan materializar. Por ello es que se habla de lineamientos de ordenación y desarrollo del territorio.
Una cuestión clave es que la actual ley (la de 1983, vigente) se refiere sólo al ordenamiento territorial, pero la experiencia mundial ha sido la de ver la planificación territorial como ordenamiento y “desarrollo”, porque más allá de procurar un arreglo, se debe propiciar el desarrollo sustentable y sostenible, regional y nacional. Esto quiere decir que los planes (como dice la ley, o los lineamientos como debe ser) territoriales crean las condiciones para alentar el progreso y avance del país, en tanto que por supuesto contribuyen a su ordenamiento.
La planificación territorial es una base extremadamente importante para darle piso (nunca mejor dicho) a la planificación, ya que sobre un mapa o atlas del país, en función de las nuevas tendencias de desarrollo, se debe ordenar la ocupación del espacio y el uso del suelo, según la vocación de cada región, de tal forma que se logre un asentamiento efectivo, sustentable, sostenible y equilibrado del territorio en cuanto a población, obras infraestructurales de desarrollo, actividades productivas, acciones ambientales, zonas protegidas, etc.
El agua es el recurso más estratégico que posee Venezuela, ya que de ella depende la vida, y es probable que dado el cambio climático haya en el futuro guerras por su control y tenencia. Las regiones político administrativas, diseñadas por Cordiplan en los tempranos años 60 del siglo XX, es necesario revisarlas y reestructurarlas, debido a que ya no pueden seguir siendo una suma de estados, sino que deben ser una división por cuencas hidrográficas, con la finalidad expresa de proteger los reservorios de agua del país (esto se hará en el ámbito administrativo, sin alterar para nada los límites de los estados). Esta iniciativa requiere una institucionalidad ad hoc, con mínimo personal, pero de alto nivel y dotada de autoridad para ejercer sus funciones, conformada por una Autoridad Única de Cuenca, una Mancomunidad Regional de Cuenca, un Consejo Regional de Desarrollo Ambiental, un Consejo Estadal de Desarrollo Ambiental, una Mancomunidad Municipal de Cuenca, y una Dirección de Gestión de Cuenca en cada municipio. Sólo en el caso de la autoridad única y en el de la dirección de cuencas, será necesario contratar nuevo personal, los demás son entes deliberativos para analizar problemas, lograr consensos y proponer soluciones, que es lo que debe hacer toda democracia eficiente.
Es muy necesario crear, vía la desconcentración territorial y utilizando la delegación interorgánica, una división territorial de los ministerios en cada región, con mínimo personal, teniendo funciones de planificación y coordinación (asegurándose que los lineamientos, directrices, premisas, objetivos y metas, que emanen del ministerio, sean debidamente entendidos, acatados y asumidos por las propias dependencias del ministerio en los estados que comprenden la región, por los institutos autónomos, empresas del Estado, gobernaciones, alcaldías y demás organismos regionales, estadales y municipales). La división se establecerá en una ciudad intermedia del estado menos favorecido de la región respectiva; lo anterior no significa que los ministerios dejen de tener oficinas en las capitales estadales.
Por otra parte, la planificación urbanística, es extremadamente importante, por lo que hay que tener muy claro como los lineamientos y los planes urbanísticos, son muy necesarios de considerar y tener muy en cuenta, debido a que con ellos mejoramos las ciudades y pueblos, que es donde vive casi 90% de los venezolanos, con lo cual tendremos la posibilidad real de mejorar la calidad de vida de nuestros pobladores. Por otra parte, la Planificación Estratégica de Ciudades, propiamente, permite vislumbrar la importancia estratégica y fundamental para el desarrollo de un país, que constituyen los sistemas de ciudades conurbadas, interactuando en el ámbito regional: una gran urbe se relaciona armónicamente con sus ciudades satélites creando un ecosistema de emprendimiento virtuoso y muy dinámico, caracterizado por el uso intensivo de capital financiero y tecnología de punta, investigación, desarrollo tecnológico, conformación de clusters, vinculación de empresas con universidades, institutos de tecnología y centros de investigación, capital humano de alto nivel, conectividad comercial, etc., todo ello con la finalidad de generar servicios y productos de altísima calidad, capaces de competir en el ámbito mundial. Ya los países no compiten entre sí, en su lugar lo hacen sus ciudades.