Migrantes detenidos en un centro de ICE en Georgia iniciaron huelga de hambre por encierros prolongados
08 Oct 2026, 23:45 2 minutos de lectura

Migrantes detenidos en un centro de ICE en Georgia iniciaron huelga de hambre por encierros prolongados

Por Internacionales

Compartir noticia

Vista aérea del centro de detención en Folkston, Georgia. Mike Stewart (AP)

 

Decenas de solicitantes de asilo detenidos en el centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) Folkston D. Ray James, en el sureste de Georgia iniciaron esta semana una huelga de hambre para protestar por su confinamiento, según ha adelantado The Guardian.

Por El País

Los detenidos han publicado un video realizado por ellos mismos en el que denuncian las condiciones del centro, en el que hay encerradas más de 2.000 personas. Aseguran que no han cometido delitos y la mayoría tiene casos pendientes de asilo ante un tribunal de inmigración.

“Este es un video realizado por inmigrantes que permanecen detenidos por el ICE sin causa ni justificación”, presenta Idris Makhmudov, un ruso que lleva detenido 27 meses. “La mayoría somos solicitantes de asilo que vinimos a Estados Unidos buscando protección de la persecución y violencia que teníamos en nuestros países”, explica Mujtaba Qeyami, un afgano detenido por 20 meses. “Nos hemos convertido en presos políticos solo porque somos inmigrantes”, añade.

Los participantes en el video aparecen junto a sus nombres, número de identificación de extranjero -dado por el Gobierno de Estados Unidos- y el tiempo que llevan detenidos. “Somos gente de todas partes del mundo a quienes Trump ha encerrado en centros de detención como prisiones por ninguna razón y por largos periodos”, dice Makhmudov. Los detenidos narran las pésimas condiciones en que se encuentran, críticas que coinciden con las protestas de los detenidos en otros centros del ICE que han propiciado numerosas demandas contra la agencia migratoria.

“Tenemos comida en mal estado y muy limitada atención médica. Los guardias nos insultan, nos humillan, nos amenazan y castigan cuando quieren”, cuenta Mohammadou Sall. No tienen acceso a internet, tienen que pagar por las llamadas que hacen a sus familiares y solo les pagan un dólar al día por trabajar.

Lea más en El País

Enlaces relacionados

Noticias Relacionadas