
La líder opositora venezolana María Corina Machado ha fijado su posición frente a la política de Estados Unidos hacia Venezuela en dos frentes casi simultáneos: una columna de opinión en el New York Post, publicada el 4 de octubre, y una entrevista con The New York Times, divulgada este jueves 15 de octubre. En ambos casos, la premio Nobel de la Paz 2025 sitúa su proyecto dentro de la alianza con Washington y presenta la convocatoria a elecciones como la forma de consolidar lo logrado desde la captura de Nicolás Maduro.
Por Rory Branker | La Patilla
“El 3 de enero, el presidente Trump cambió nuestra historia“, escribió Machado en el New York Post. “Nicolás Maduro, cabeza de la estructura criminal que mantuvo secuestrada a Venezuela durante casi tres décadas, fue capturado y llevado ante la justicia. Lo que muchos creían imposible sucedió”.
Para la dirigente, el éxito de ese proceso pasa por sumar a los ciudadanos: “Para que este proceso tenga éxito, una fuerza debe participar plenamente: el pueblo venezolano“, escribió.
Una visión compartida con Washington
En su columna, titulada “Por qué debo regresar a Venezuela y el pueblo debe votar”, Machado enumeró objetivos que coinciden con las prioridades declaradas por la Casa Blanca para la región: desmantelar los carteles, revertir la influencia de Cuba, Rusia, Irán y China, construir una alianza energética y facilitar el regreso de millones de migrantes.
La dirigente describió a Venezuela como “una nación occidental pacífica” ubicada “a solo tres horas de Florida”, con más de 300.000 millones de barriles de reservas petroleras, gas, potencial hidroeléctrico y minerales críticos. Afirmó que el país puede producir “bastante más de 5 millones de barriles diarios” con una inversión cercana a los 200.000 millones de dólares, y que quiere a Estados Unidos de vuelta como su principal socio comercial.
“Como líder del movimiento cívico que millones hicieron suyo, he asumido este compromiso: Venezuela honrará los contratos, protegerá la propiedad privada y construirá una alianza estratégica duradera con Estados Unidos“, escribió.
Machado sostuvo además que la recuperación puede financiarse con capital privado “sin costarle un dólar a los contribuyentes estadounidenses“, siempre que exista un marco legal predecible y estado de derecho.

Elecciones como garantía del proceso
El punto central de su planteamiento es el calendario electoral. Machado propuso fijar la fecha de las elecciones presidenciales dentro del próximo año, con una hoja de ruta de reformas que garantice comicios libres. Recordó que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho que Venezuela debe celebrar elecciones libres. “Estamos de acuerdo. Los venezolanos necesitan saber cuándo“, escribió.
Para la dirigente, el voto no pone en riesgo lo alcanzado, sino que lo consolida. “Incorporar esa fuerza a este proceso mediante un calendario electoral no pondrá en riesgo lo ganado. Lo asegurará“, afirmó, y cerró su texto con una idea que resume su postura: “El 3 de enero abrió la puerta. Los venezolanos están listos para cruzarla y no volver atrás“.
El Departamento de Estado ha descrito su política hacia Venezuela como un plan en tres fases fijado por Rubio: estabilización, recuperación económica y transición democrática. El portavoz Tommy Pigott afirmó que Washington respalda “al cien por cien” las conversaciones de reconciliación entre venezolanos y que el objetivo es una Venezuela “libre, próspera y socia”. En el Congreso estadounidense también hay voces que piden ponerle fecha a esa última fase, como la de un aliado de Trump que instó a fijar elecciones libres para 2027.
Contratos respetados y justicia para las víctimas
En la entrevista con The New York Times, según reseñaron la agencia EFE y otros medios, Machado reiteró que un eventual gobierno suyo respetaría los acuerdos petroleros firmados en este período si se ajustan a la ley. “Quiero ser muy clara: si estos contratos que se están firmando cumplen con la ley venezolana, serán respetados“, dijo, y agregó que el país necesita “seguridad, estabilidad y legitimidad” para atraer inversiones.
Hizo una excepción con el empresario Alejandro Betancourt, vinculado a un acuerdo para controlar cerca de una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas, a quien calificó como “uno de los principales responsables del sufrimiento que padece nuestra gente” y descartó como socio de un gobierno encabezado por ella.
Sobre el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, Machado planteó que los responsables de violaciones de derechos humanos rindan cuentas y propuso una comisión de la verdad independiente que recoja testimonios y otorgue reparaciones. “La gente exige justicia, y eso es absolutamente legítimo“, señaló.

Su regreso y las negociaciones en Caracas
Machado, que permanece fuera de Venezuela desde diciembre de 2025, dijo al diario neoyorquino que no participa en las conversaciones que se celebran esta semana en Caracas entre el gobierno de Rodríguez y un sector de la oposición. El Departamento de Estado respondió que su partido, Vente Venezuela, fue invitado a participar y que “María Corina tiene todo el derecho a entrar a su país cuando quiera“.
Pese a esa diferencia, Machado afirmó que sigue convencida de que Washington quiere una transición democrática, y aseguró que regresará al país “antes de lo que se imaginan” para movilizar a sus seguidores de cara a las elecciones. Un sondeo reciente de Bloomberg la ubica al frente de la intención de voto presidencial con 52%.
En su columna lo había planteado como un deber: “Mi deber es acompañar a nuestro pueblo y canalizar pacíficamente las crecientes tensiones sociales. Debo estar allí“, escribió. Su objetivo declarado es preparar al país para reconstruir sus instituciones y convertirse en “el socio más fuerte de Estados Unidos en el hemisferio“.