
Reconocida nuestra torpe lectura del inglés, finalmente un amigo nos auxilió con el libro que tuvo a bien obsequiarnos a principios de año, editado por Ivelaw Lloyd Griffith: “Oil and Climate Change in the Guyana-Suriname Basin” (Routledge, Londres-Nueva York, 2024). Tomamos nota tardíamente del suceso dada la precariedad de nuestro mercado editorial, que afecta tan obviamente a los sectores académicos, como consecuencia no menos obvia del más contundente fracaso del modelo socialista del XXI, con o sin las sanciones internacionales.
Veinte autores de alto nivel académico y profesional versan sobre el petróleo y el cambio climático en la cuenca de Guyana-Surinam, una materia que ya nos ha alcanzado directamente a los venezolanos ante la negligencia oficial de siempre, apartando las escaramuzas públicas de los consabidos acuerdos entre Washington y Caracas. En atención al propósito, la obra está apegada al análisis estratégico de la seguridad estadounidense y de la diplomacia del Caribe dividida la obra en tres partes: Geoeconomía y geopolítica del poder petrolero (Petro Power Geoeconomics and Geopolitics), Desafíos y oportunidades del poder petrolero (Petro Power Challenges and Opportunities), y Cambio climático y consideraciones más allá del petróleo (Climate Change and Considerations Beyond Petroleum).
Naturalmente, nos llama específicamente la atención el trabajo de Patrick P. Paterson, quien diserta en torno a la petropolítica y su impacto en la región (Venezuelan Petro-Politics and the Impact on Petro Power in Guyana and Suriname: 79-94). El autor tiene por especialidad el cambio climático, política exterior, resolución de conflictos y América Latina (https://www.patrickjpaterson.com/).
Paterson aporta tres perspectivas que acostumbramos a soslayar al tratarse de la región: por una parte, ubica las diferencias territoriales con Guyana en un nivel superior que es el de la competencia geopolítica por recursos y alianzas eficaces. Conoce y trata con precisión la crisis del petro-Estado, el aislamiento y la confrontación con Estados Unidos.
Por otra, el descubrimiento de petróleo en Guyana, intensificado entre 2015 y 2022, convirtió el conflicto territorial y nacionalista en petrolero y geoeconómico, suscitando el revanchismo venezolano (ramping up of Venezuelan revanchism). Agreguemos cuán ingenuo resultó ese revanchismo de Hugo Chávez, utilizando el crudo como arma diplomática, Paterson se enfoca en Petroamérica, Petrocaribe y ALBA, pero vino la crisis de precios y, a pesar de los intentos posteriores por revitalizarlo, Petrocaribe colapsa en 2019, por ejemplo.
Luego, emergiendo los nuevos petro-Estados, como Guyana y Surinam, el autor estadounidense señala tres casos de aprendizaje respecto a Venezuela: la total dependencia del Estado en relación al mercado petrolero y sus vaivenes, los errores cometidos en la industria y la repercusión con los países vecinos. A ello se suman la mala administración de los recursos percibidos, la generación de daños estructurales asociados a la enfermedad holandesa y la transformación o desnaturalización de PDVSA.
Refrendado por el petróleo, hay un cambio en Guyana y Surinam quizá todavía imperceptible en la Venezuela de una cierta discapacidad adquirida tanto por el gobierno como la oposición, que grosso modo atribuiremos a la digitalización y el espectáculo de los hechos políticos. Pocas veces citada, la diáspora venezolana hacia el este es proporcionalmente significativa y traerá también sus consecuencias en el futuro dependiendo del fracaso o el éxito de nuestra transición.