Licor, rumba, sexo y un catálogo de soldados: así era el Sodoma y Gomorra de un batallón militar en Colombia
29 Aug 2026, 16:28 3 minutos de lectura

Licor, rumba, sexo y un catálogo de soldados: así era el Sodoma y Gomorra de un batallón militar en Colombia

Por Actualidad

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Militares del batallón Tenerife en el Huila habrían convertido el fortín en una bochornosa garita de promiscuidad, consumo de licor y, al parecer, una red de prostitución, mientras Calarcá y Mordisco se fortalecían. Foto: SEMANA

 

 

 

“Había un catálogo de soldados. Mantenían en fiestas donde terminaban todos con todos. Las soldados tenían relaciones amorosas con los cuadros. Hay fotos con las soldados en moteles. No se tomaban acciones porque mi coronel tenía cuento amoroso con la soldado”.

Por Semana

Este relato no corresponde a un escándalo de farándula, tampoco de la desarticulación de una red de prostitución por parte de las autoridades ni de una madame promoviendo los servicios de damas de compañía. Todo esto ocurrió en un cantón militar del Ejército colombiano, en el que dejaron de lado las preocupaciones por combatir el crimen y se dedicaron al desorden.

Los hechos forman parte de una misión de trabajo reservada del Ejército, la n.º 02/2025. En los documentos en poder de SEMANA se puede leer cómo oficiales, suboficiales y mujeres soldados andaban de guachafita en guachafita dentro y fuera de la instalación militar, mientras el país veía con preocupación el crecimiento de los grupos criminales, como las disidencias de las Farc de alias Iván Mordisco y Calarcá, en el Huila y el Tolima, zona de operaciones del cantón militar Tenerife, donde ocurrieron los hechos. Esta unidad depende de la Quinta División del Ejército y tiene a su cargo a más de 25.000 hombres con la misión de proteger Cundinamarca, Boyacá, Huila, Tolima, Quindío, Risaralda y Caldas.

Borracheras, promiscuidad, escándalos extramatrimoniales y violencia intrafamiliar se volvieron el pan de cada día en el cantón militar. Por lo menos así lo relataron algunas mujeres uniformadas que eran testigos de lo que sucedía allí y que, al ser requeridas por sus superiores, revelaron la radiografía del fortín militar.

“El coronel mantenía tomando con los cuadros y soldados del batallón en la casa de él o en lugares públicos, en oficinas y eventos”, relató una cabo tercero en el informe de 16 páginas que recogió el Ejército sobre los graves hechos de indisciplina que se estaban presentando en Tenerife.

El desorden y la falta de control en la unidad militar fue tan agudo que el Ejército tuvo que prohibir la venta de licor en el minimarket que servía en la instalación castrense, como quedó consignado en el documento: “Se evidencia que el actual comandante ha encauzado la disciplina prohibiendo la venta de licor en el minimarket”.

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