
Elizabeth Williams – FR142054 AP
La Fiscalía de Estados Unidos presentó una segunda acusación formal contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes acusa de usar cargos públicos durante más de 25 años para enriquecerse y perpetuarse en el poder mediante corrupción, narcotráfico y graves violaciones de derechos humanos. El documento incorpora por primera vez de forma expresa el nombre de “Cártel de los Soles” y detalla presuntas prácticas de tortura.
Por lapatilla.com
Los cargos
Según la acusación, Maduro, Flores y otros integrantes de su círculo formaban parte de esa organización y traficaban drogas bajo la protección del Ejército, la judicatura y las fuerzas de seguridad venezolanas. Los cargos incluyen conspiración de narcoterrorismo, conspiración para cometer tortura, importación de cocaína y delitos de armas.
El texto sostiene que la conspiración de narcoterrorismo y narcotráfico se prolongó “hasta e incluyendo aproximadamente 2025”, por lo que no se limita a una reconstrucción histórica del chavismo.
Aliados criminales y uso del Estado
La Fiscalía afirma que la organización trabajó con las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa, Los Zetas, el Cártel del Norte del Valle y el Tren de Aragua. Describe además el uso de aviones militares, vehículos y otras estructuras del Estado para transportar cocaína.
Otros jerarcas, sin nombre
La acusación apunta a otros altos mandos del régimen, aunque sin identificarlos. Habla repetidamente de “otros altos cargos”, de miembros del círculo de Maduro y Flores y de coconspiradores “conocidos y desconocidos”.
Tres de ellos aparecen bajo seudónimo:
CC-1: vinculado al narcotráfico, a las FARC y a órdenes impartidas dentro de organismos venezolanos.
CC-2: asociado directamente con torturas y represión.
CC-3: alto funcionario de la DGCIM, implicado tanto en narcotráfico como en torturas.
Acusaciones de tortura
El documento atribuye al sistema dirigido por Maduro secuestros, descargas eléctricas en los genitales, simulacros de ahogamiento, palizas, privación de sueño y amenazas contra hijos y familiares de los detenidos, entre otras prácticas. También sostiene que Maduro recibía información sobre los interrogatorios y que, en determinados episodios, daba instrucciones sobre el trato a los detenidos.
