
La rutina de un Navy SEAL es disciplina llevada al extremo. Pero también es inteligencia aplicada al entrenamiento. Estos comandos de élite no se preparan para lucir un físico determinado, sino para rendir bajo presión, con fatiga acumulada y en condiciones adversas. Su preparación física responde a una lógica clara: resistir, adaptarse y seguir funcionando cuando el cuerpo pide parar.
Por Clarín
A diferencia de los programas clásicos, el entrenamiento de un SEAL prioriza la resistencia, la fuerza funcional y la capacidad cardiovascular. No hay ejercicios aislados ni rutinas para ganar volumen. Cada movimiento tiene un propósito operativo: correr con peso, nadar largas distancias, cargar objetos, trepar, arrastrarse y recuperar el aliento rápidamente para volver a exigir al cuerpo.
Otro rasgo distintivo es la constancia. La rutina no se concibe como un bloque cerrado de semanas, sino como un sistema continuo que se ajusta al entorno, al clima y a la misión. El entrenamiento puede comenzar de madrugada, extenderse durante horas y combinar múltiples estímulos físicos sin pausas prolongadas. La adaptación mental es importante: entrenar cansado forma parte del proceso.
Por último, el enfoque integral es clave. La preparación de un Navy SEAL no separa cuerpo y mente. La resistencia al dolor, la gestión del estrés y la capacidad de tomar decisiones bajo agotamiento se entrenan junto con la fuerza y el cardio. Por eso, sus rutinas suelen ser simples en estructura, pero exigentes en ejecución, pensadas para construir resiliencia real y sostenida.
Cómo es la rutina física que siguen los Navy SEAL
Este tipo de entrenamiento no busca máximos puntuales, sino rendimiento constante. La lógica es mantener un nivel alto de preparación durante largos períodos, sin depender de picos de energía. Según el sitio Salud y movimiento, Los beneficios de este tipo de entrenamiento son tan notables que han captado la atención del deporte de élite.
Cada vez más deportistas de alto rendimiento, en la búsqueda constante de nuevas maneras de trabajar el cuerpo, ganar en fuerza, mejorar la resistencia y potenciar su capacidad atlética, se atreven a incorporar técnicas más propias del ejército que del ámbito deportivo tradicional. Estos son los pilares más habituales de la rutina física inspirada en el entrenamiento de los Navy SEAL.
Lea más en Clarín