La caída del despiadado jefe de la mafia neoyorquina que mandó a asesinar a más de cien personas y fue condenado a 455 años de cárcel
19 Jan 2026, 10:53 5 minutos de lectura

La caída del despiadado jefe de la mafia neoyorquina que mandó a asesinar a más de cien personas y fue condenado a 455 años de cárcel

Por La Patilla

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Se lo conoció como uno de los hombres más temidos de la mafia neoyorquina: Anthony Casso (FBI)

 

El encarcelamiento de Anthony Casso en una prisión de máxima seguridad en Arizona marcó el cierre de una de las trayectorias más violentas y temidas de la mafia neoyorquina.

Por infobae.com

El antiguo subjefe de la familia Lucchese, una de las organizaciones criminales de Nueva York, Estados Unidos, acumuló un historial delictivo que, según sus propios dichos, incluyó la muerte de al menos 36 personas y la orden de ejecución de por lo menos 100 más.

La ironía de su destino radica en que, tras construir su reputación en la mafia eliminando informantes, terminó colaborando con el gobierno de Estados Unidos y brindando uno de los testimonios más polémicos en la historia del crimen organizado.

El apodo de Gaspipe (Tubo de gas) acompañó a Anthony Casso desde su juventud en Brooklyn, donde nació el 21 de mayo de 1942. Su infancia transcurrió entre los edificios de la calle Union, cerca del río, donde se entretenía disparando a los pájaros con un rifle modificado y participaba en peleas juveniles junto a la pandilla llamada South Brooklyn Boys.

Su entorno familiar ya estaba marcado por la delincuencia: su padre, además de trabajar como estibador, tenía antecedentes por robos en los años cuarenta. Aunque intentó apartar a su hijo de ese ambiente, la admiración de Casso por el pasado criminal paterno fue más fuerte. El joven adoptó el sobrenombre con el que su padre era temido en las calles, convencido de que el tubo de gas era la herramienta predilecta de su progenitor para castigar a los que se le ponían enfrente.

El ingreso formal de Casso en la mafia sucedió a los 21 años, cuando fue reclutado por la familia Lucchese, la tercera en importancia dentro de las cinco grandes organizaciones mafiosas de Nueva York.

Inició su carrera mafiosa como prestamista y recaudador de apuestas para Christopher Furnari en los muelles de Brooklyn. Su sentido del humor negro quedó registrado en un incidente relatado por un detective: después de que un obrero presumiera de zapatos nuevos, Gaspipe utilizó una carretilla elevadora para dejar caer sobre sus pies unos 225 kilos de carga, fracturándole casi todos los dedos. Luego, bromeó diciendo que solo quería comprobar la calidad del calzado.

Entre 1965 y 1977, las autoridades arrestaron a Anthony Casso en cinco ocasiones por distintos delitos, desde asalto con arma hasta tráfico de heroína. Ninguno de los cargos prosperó, porque los testigos se negaban sistemáticamente a declarar en su contra.

Esa impunidad le permitió escalar posiciones rápidamente y, en 1979, fue aceptado oficialmente como miembro pleno de la familia Lucchese derecho junto con Vittorio Amuso. Juntos, se dedicaron a extorsionar a contratistas y empresas de transporte, manejar redes de juego ilegal y traficar estupefacientes.

La ambición de Casso lo llevó a formar parte del grupo conocido como la Banda del Bypass, especializados en abrir cajas fuertes. Se estima que, hacia finales de los años ochenta, ese grupo había robado el equivalente a 100 millones de dólares en efectivo y bienes.

Paralelamente, el clima dentro de la mafia neoyorquina se volvió aún más turbulento tras el asesinato del jefe Paul Castellano en diciembre de 1985. El atentado, orquestado por John Gotti sin el permiso de la Comisión que regulaba los asuntos de las cinco familias, provocó la furia de los jefes de los Lucchese y los Genovese.

La respuesta llegó de la mano de Anthony Casso y Vittorio Amuso, quienes, con información interna proporcionada por el capo Daniel Marino de los Gambino, planearon un atentado con coche bomba dirigido a John Gotti. La bomba, colocada en el vehículo de Frank DeCicco, subjefe de Gotti, explotó el 13 de abril de 1986. Aunque Gotti se salvó por cancelar su asistencia a última hora, DeCicco murió en el acto.

La detención y condena por asociación ilícita de Anthony Corallo, entonces líder de los Lucchese, en noviembre de 1986, abrió el camino para que Amuso asumiera el mando. Casso, en ese contexto, pasó a ser consejero principal y, poco después, subjefe del clan mafioso.

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