
Los relojes de casi todo Estados Unidos se atrasarán una hora el próximo domingo 1 de noviembre, cuando termine el horario de verano 2026, a pesar del empuje que tuvo este año en el Congreso la propuesta para dejarlo fijo durante todo el año.
Por lapatilla.com
El ajuste se hará a las 2:00 de la madrugada, hora local, que en ese instante pasará a ser la 1:00 del horario estándar. Esa noche los residentes ganarán una hora de sueño y desde el día siguiente verán oscurecer más temprano, según el resumen publicado por ABC News. El Título 15 del Código de Estados Unidos, aprobado por el Congreso, fija el retroceso de los relojes para el primer domingo de noviembre y el adelanto para el segundo domingo de marzo.
No todo el país hace el cambio. Hawái y la mayor parte de Arizona mantienen el horario estándar todo el año, de acuerdo con el Departamento de Transporte, la agencia federal que administra las zonas horarias. Tampoco mueven sus relojes los territorios de Samoa Americana, Guam, las Islas Marianas del Norte, Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Dentro de Arizona, la Nación Navajo es la excepción y sí sigue el horario de verano, igual que sus vecinos de Nuevo México, Utah y Colorado.
Para los venezolanos con familia o negocios en el país norteño, el cambio también mueve la diferencia horaria. Venezuela no aplica horario de verano y se rige por el huso UTC-4, el mismo que tiene en estos meses la costa este estadounidense. A partir del 1 de noviembre, Caracas quedará una hora por delante de Miami, Nueva York o Washington, y así seguirá hasta que los relojes de Estados Unidos vuelvan a adelantarse en marzo.
La iniciativa que buscaba acabar con el doble ajuste anual sigue frenada. La Ley de Protección de la Luz Solar (Sunshine Protection Act), impulsada por el representante republicano por Florida Vern Buchanan, fue aprobada por la Cámara de Representantes el 14 de julio con 308 votos a favor y 117 en contra. El texto llegó al Senado ese mismo mes, pero la cámara alta no lo ha sometido a votación, y sin su aprobación y la firma presidencial antes del domingo el cambio de hora se hará como cada otoño.
Entre quienes defienden la medida está el también congresista floridano Gus Bilirakis, que sostiene que dejar fijo el horario de verano ayudaría a la economía y animaría a la gente a pasar más tiempo al aire libre. «En un estado como Florida, mi estado natal, donde el turismo es uno de los pilares de nuestra economía, tener horas de luz más predecibles es una mejora práctica que beneficia por igual a trabajadores, empresas y visitantes», dijo en el pleno de la Cámara el 14 de julio. Sus opositores, en cambio, piden más debate antes de aprobar un cambio que alcanzaría a la gran mayoría de los estados.
El proyecto cuenta además con el respaldo de Donald Trump, que en Truth Social calificó de «ridícula» la costumbre de cambiar la hora dos veces al año y aseguró que obliga a personas, ciudades y estados a gastar cientos de millones de dólares.
La discusión tiene más de medio siglo. Durante la crisis petrolera de los años setenta, el Congreso dejó el horario de verano fijo todo el año para ahorrar energía, pero dio marcha atrás en 1974 tras las quejas de padres que se negaban a mandar a sus hijos a la escuela de madrugada y a oscuras. Ese argumento de los amaneceres tardíos en invierno es el mismo que hoy repiten los críticos de la propuesta, entre ellos el senador republicano Tom Cotton.
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