
Marcando un nuevo paso hacia adelante en la etapa de pruebas previa a su incorporación al servicio, la Armada de Estados Unidos (US Navy) ya ha concretado los primeros aterrizajes de helicópteros MH-60S Seahawk en el futuro portaaviones nuclear USS John F. Kennedy, el segundo de la nueva clase Ford que reemplazará a la clase Nimitz. La novedad en cuestión se desprende de la publicación de un nuevo video en redes sociales, el cuál permite observar a uno de los mencionados helicópteros realizando la maniobra de aterrizaje en una cubierta prácticamente vacía, contando con la asistencia de personal de la institución.
Por Zona Militar
Ampliando en algunos detalles, cabe mencionar que el MH-60S Seahawk es un ejemplar perteneciente al Escuadrón de Combate Marítimo con Helicópteros (HSC) 7, también conocido por su apodo “Dusty Dogs”. Según se indica en el sitio oficial de la Armada estadounidense, esta es una unidad con asiento en la Estación Naval de Norfolk situada en el estado de Virginia, operando dicha plataforma como principal medio. Como tal, el escuadrón forma parte del Ala Aérea de Portaaviones (CVW) 3 que lidera el buque USS Dwight D. Eisenhower (CVN 69), mismo que funge como su principal punto de despliegue; operando en un amplio abanico de misiones que van desde la guerra anti superficie hasta las evacuaciones médicas de emergencia.

Por otro lado, resulta relevante recordar que la novedad de este aterrizaje de un helicóptero sobre la cubierta del USS John F. Kennedy se produce a pocos días de que la Armada de EE.UU. comunicara que el buque completó sus primeras pruebas de mar con éxito, lo que lo acerca un poco más a su ya demorada incorporación. Tal y como hemos reportado oportunamente, el buque partió desde el astillero Newport News Shipbuilding que pertenece a Huntington Ingalls (HII) y que se localiza en el ya nombrado estado de Virginia, lugar donde se está llevando a cabo su fabricación.
Tras el desarrollo de estos testeos iniciales, el cuál involucró tanto a efectivos de la US Navy como a personal del astillero, el buque regresó a su punto de partida y comenzó un proceso de evaluación extensa de los datos obtenidos durante los mismos. Particularmente, se focalizó en el análisis del funcionamiento inicial de sistemas y componentes esenciales de la nave en condiciones reales de navegación, lo que en estas etapas resulta clave para poder llevar a cabo potenciales ajustes necesarios en la antesala de pruebas más exigentes que deberá superar el portaaviones.
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