Gigantesca isla de plástico en el océano Pacífico provoca un cambio de color del agua
05 Nov 2026, 16:48 5 minutos de lectura

Gigantesca isla de plástico en el océano Pacífico provoca un cambio de color del agua

Por La Patilla

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Vista aérea de una isla del Pacífico norte. Vantor (DigitalGlobe/Getty Images)

 

La gigantesca mancha de basura del océano Pacífico, una enorme isla de plástico situada en el Pacífico norte, está provocando un cambio de color en muchas zonas y el agua se ha vuelto significativamente más verde y más azul, debido a la elevada concentración de microplásticos.

Científicos, de varios países, coordinados por investigadores de la Universidad de Bergen (Noruega), han analizado un importante volumen de datos satelitales y han probado un aumento de los azules y los verdes y que estos ‘tiñen’ de cian el agua en muchas zonas de la gran mancha en comparación con el océano circundante.

Los investigadores, que hoy publican los resultados de su trabajo en la revista Communications Earth and Environment, modelaron cómo la concentración de microplásticos afectaba al brillo del océano y si esos cambios podían deberse a causas naturales, pero sus simulaciones concluyeron que el aumento del color se producía siempre en los lugares donde la concentración de esos microplásticos es mayor.

Han corroborado también en su trabajo que algunos datos satelitales mostraron diferentes estimaciones del cambio de color y que los factores ambientales naturales pueden variar en otras regiones oceánicas, por lo que apuestan por hacer mediciones directas de esas concentraciones para confirmar los hallazgos y mejorar el monitoreo de la ‘isla’.

Expertos ajenos a la investigación han valorado ese método indirecto -los datos satelitales- como una vía innovadora para monitorear partículas diminutas desde el espacio, pero también han mostrado cierto escepticismo ante la posible interferencia de factores ecológicos o metodológicos.

La gran mancha de basura del Pacífico se sitúa en alta mar, en el Pacífico norte, entre las costas de California y Hawái, y su formación se debe al gran vórtice que forman varias corrientes oceánicas que arrastran y concentran los residuos en esa gigantesca zona, que puede llegar a tener, según las fuentes, hasta 3,4 millones de kilómetros (más de seis veces el tamaño de España) cuadrados y una circunferencia de 22.000 kilómetros.

Basura y plásticos en el océano Pacífico. Wend Images / Alamy Stock Photo (Alamy Stock Photo)

 

Una vía prometedora de monitoreo

Los investigadores que han realizado el estudio publicado hoy han constatado la dificultad de medir de forma directa la contaminación oceánica por partículas de microplástico de menos de 300 micrométros, pero han señalado cómo algunos experimentos de laboratorio sugieren que esos microplásticos tienen propiedades ópticas que pueden ayudar a hacer esas mediciones y que la gran ‘isla’ de basura del Pacífico es idónea para realizar esas pruebas.

En declaraciones facilitadas a los medios por el Science Media Center (SMC), Anna Sánchez Vidal, catedrática de la Universitat de Barcelona e investigadora del grupo de investigación en Geociencias Marinas, ha asegurado que lo más relevante del estudio es que abre una vía prometedora para monitorizar indirectamente desde el espacio los microplásticos más pequeños, los más difíciles de muestrear y los que más fácilmente pueden incorporarse a la cadena trófica.

Anna Sánchez cree que será necesario validar los datos satelitales con campañas oceanográficas y comprobar si el método funciona en otras regiones, como las costeras y más productivas, donde los sedimentos, la materia orgánica y el fitoplancton también alteran el color del agua.

Andrés Cózar Cabañas, catedrático de Ecología de la Universidad de Cádiz e investigador del Instituto de Investigación Marina (INMAR), ha señalado al SMC sus dudas sobre el trabajo, y ha explicado que estudio señala una correlación estadística entre cambios en señal observada por el satélite y las tendencias de microplásticos observadas en campo y a partir de aquí propone una “discutible” relación causal.

El catedrático ha observado que los estudios coinciden en que la concentración de microplásticos no son lo suficientemente altas como para ser observados por los sensores espaciales actuales, “especialmente si se utilizan satélites con baja resolución espacial como es el caso de este estudio”, .y sugiere que puede haber otros factores metodológicos o ecológicos que estén interfiriendo en esas señales.

EFE

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