
No hay campaña electoral en Estados Unidos que no pase por la decisiva Georgia, un estado dividido casi por la mitad, que dio una ajustada victoria presidencial a Donald Trump en 2024, pero que, según las encuestas, le dará la espalda en las elecciones de medio mandato del próximo martes.
Trump recaló la semana pasada en Georgia, en plena gira para evitar un batacazo republicano en el Congreso, mientras los demócratas contraatacaban esta semana con el desembarco de dos de sus pesos pesados: el expresidente Barack Obama y la exvicepresidenta Kamala Harris.
“Los republicanos están decepcionados. Trump prometió que iba a bajar los precios y, evidentemente, era un engaño”, cuenta a EFE David, un voluntario demócrata que recorre puerta a puerta los vecindarios de la ciudad de Macon para que no se pierda ningún voto progresista.
Tanto él como las encuestas ven muy probable la victoria del senador Jon Ossoff, que busca la reelección frente al republicano Mike Collins y que, convertido en estrella ascendente del partido, suena incluso para las presidenciales de 2028.
Los demócratas necesitan conservar sus escaños en Georgia y Míchigan y arrebatar cuatro a los republicanos en estados bisagra para conquistar la mayoría del Senado.
También aspiran a hacer de Keisha Lance Bottoms la primera mujer y la primera persona afroamericana en gobernar Georgia, aunque los sondeos dibujan un empate con el republicano Rick Jackson.
Un estado decisivo y dividido
En Georgia cada voto cuenta. Trump venció a Harris en 2024 por 115.000 votos, mientras que Joe Biden se impuso en 2020 por apenas 12.000, un margen que el republicano intentó impugnar sin éxito con denuncias de fraude.
Pocos estados encarnan tan bien el péndulo electoral como Georgia, donde la explosión demográfica y el crecimiento económico de las últimas décadas han transformado a un bastión republicano del sur en un territorio donde cualquiera de los dos partidos puede ganar.
Mientras el área metropolitana de Atlanta, sede de Coca-Cola, la cadena CNN y la aerolínea Delta, es un granero de votos demócratas, los emblemáticos campos de melocotones, en cambio, se tiñen de rojo republicano.
La batalla por el voto afroamericano
Tierra de Martin Luther King y cuna del movimiento por los derechos civiles, Georgia tiene además una población afroamericana superior al 30 %, por encima de la media nacional.
Movilizar a ese electorado fue uno de los objetivos de Obama al elegir Atlanta para su último gran mitin de campaña el pasado miércoles. “Obama representa esperanza, fe y clase. Es el mejor de los mejores; lo que tenemos ahora es basura”, dijo a EFE Patricia, una votante afroamericana que acudió al acto.
De momento, la participación en el estado sureño ya ha batido récords, pues más de 2,3 millones de personas han votado de forma anticipada, por encima del máximo de las legislativas de 2022.
Aunque no permite anticipar el resultado, algunos indicadores favorecen a los demócratas, con una mayor afluencia en núcleos urbanos y más moderada en zonas rurales.
El coste de la vida, en el centro de la campaña
Consciente de lo que está en juego, Trump ha visitado Georgia dos veces en dos semanas, la última el sábado pasado, cuando anunció una inversión multimillonaria de Audi para construir una planta que, auguró, traerá miles de empleos.
La economía domina una campaña marcada por el malestar ante el elevado coste de la vida y el encarecimiento de la gasolina por la guerra de Irán.
“Las mujeres votantes en los condados del área metropolitana de Atlanta suelen ser decisivas. Los precios de la gasolina y de los alimentos son los principales temas”, resume a EFE el politólogo Kerwin Swint.
Obama ha explotado el malestar de los estadounidenses que no llegan a fin de mes con una broma viral que ha irritado a Trump: comparó su decoración dorada de la Casa Blanca con la estética hortera de los restaurantes The Cheesecake Factory.
A las puertas de su mitin, un hombre vendía camisetas de la Casa Blanca convertida en uno de estos restaurantes y que, según aseguró, se agotaron en un abrir y cerrar de ojos. El martes se verá si es un reflejo de lo que pasará en las urnas. EFE