
Una serie de sistemas de guerra electromagnética de la Fuerza Espacial de Estados Unidos desempeña un papel clave en la protección de sus tropas y en la degradación de satélites enemigos en todo el mundo.
Por Shelby Holliday | The Wall Street Journal
The Wall Street Journal tuvo acceso poco común a una base de la Fuerza Espacial en Colorado para aprender cómo funcionan esos sistemas y para hablar exclusivamente con los Guardianes que los transportaron al extranjero para apoyar operaciones tanto en Venezuela como en Irán.
Entre los equipos mostrados figura “Meadowlands” (“Praderas”), un sistema ofensivo terrestre diseñado para interferir las comunicaciones de satélites adversarios mediante la saturación de sus frecuencias de radio.
Estos sistemas pueden bloquear temporalmente la capacidad de un satélite para comunicarse con estaciones terrestres. Se trata de un efecto no cinético, por lo que el aparato puede volver a funcionar normalmente una vez que cesa la interferencia.
“Aquello que nunca se ve es increíblemente importante en la guerra”, explicó el teniente general Gregory Gagnon, quien destacó la importancia de controlar el espectro electromagnético para mantener conectados satélites, barcos y aeronaves estadounidenses y, al mismo tiempo, interrumpir las capacidades del adversario.
La Fuerza Espacial también emplea sistemas defensivos como Bounty Hunter, cuya función es escanear el espectro electromagnético, detectar perturbaciones y localizar señales que puedan representar una amenaza para los satélites estadounidenses.
Según The Wall Street Journal, Bounty Hunter y los inhibidores ofensivos pueden operar conjuntamente bajo una lógica de “explorador y tirador”: uno identifica y geolocaliza posibles amenazas y otros sistemas pueden actuar contra ellas por orden de los mandos militares.
Lea más en The Wall Street Journal