
Cada vez que el fenómeno de El Niño se activa, altera temperaturas, lluvias y humedad de formas distintas según la región: en algunos lugares trae calor y sequía, en otros, lluvias intensas. Esas alteraciones climáticas pueden crear condiciones favorables para que el mosquito Aedes aegypti, que transmite el virus del dengue, se reproduzca en más lugares y con mayor velocidad. La pregunta que hoy preocupa a los especialistas es concreta: ¿un El Niño intenso puede disparar una nueva ola de dengue en la región?
Por Infobae
Los datos disponibles sugieren que sí, y que el riesgo es mayor de lo que era hace algunas décadas. El infectólogo Roberto Debbag afirmó a Infobae que la relación entre el fenómeno climático y la enfermedad es directa: “El efecto de El Niño puede incidir en aumento de casos de dengue en la región, sin ninguna duda”.
Por otro lado, el infectólogo y epidemiólogo Hugo Pizzi advirtió a Infobae que el mosquito ya cruzó el paralelo 42 sur en Argentina (la latitud de Neuquén y Río Negro), un territorio donde antes el clima lo frenaba. El país pasó de tener predominantemente climas continental y marítimo a uno en su mayoría tropical y subtropical, y ese cambio amplió el terreno disponible para el vector del dengue, el Zika y el chikungunya.
El Niño potencia los brotes de dengue y el cambio climático amplifica ese efecto
Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health analizó datos de 18.853.343 casos de dengue en 1.237 localidades de 21 países entre 2000 y 2019. Sus autores determinaron que, por cada desviación estándar (una medida estadística que indica qué tanto se aparta un valor del promedio) en la intensidad de El Niño del Pacífico Oriental, el riesgo de casos de dengue aumentó un 23,70%.
El mismo trabajo calculó que el cambio climático provocado por la actividad humana explicó el 48,64% del incremento de casos atribuibles a El Niño. En cifras absolutas, eso equivale a 403.197 casos adicionales de dengue en las localidades estudiadas. El mecanismo es el siguiente: el calentamiento global eleva la temperatura media del océano y de la atmósfera, lo que intensifica las anomalías climáticas que El Niño ya produce por sí solo, que son olas de calor más prolongadas, lluvias más extremas, mayor humedad ambiental.
Debbag detalló el mecanismo: “¿Por qué esos cambios? Producto del aumento de la temperatura y el aumento de las lluvias que hacen que haya mayor acumulación de agua, pero no solo en los recipientes hogareños, sino en la naturaleza, en las copas de las hojas. Mayor cantidad de agua, mayor cantidad de, de calor, mayor probabilidad de reproducción de vector. Mientras más vector, más probabilidad de infección”.
Para seguir leyendo, clic AQUÍ.